“Ser culto es el único modo de ser libre”. José Martí
Luego de haber culminado la Feria Nacional de la Ganadería # 65, vale la pena resaltar varios aspectos que han venido nutriendo el sector artístico y cultural en una festividad que para el común de la sociedad es un evento de goce y jolgorio, pero hay que recordar que ya Montería no es el pueblo grande de hace 30 años y la formación de públicos es variada. A todo el mundo no le gusta el desorden y el bullicio, aspectos que se apoderan de las esquinas de los barrios y lugares icónicos de la localidad.
Desde su génesis en 1960, la feria buscaba conmemorar la creación del departamento de Córdoba (1952) en una festividad enfocada al agro y ganadería. Poco a poco fue creciendo en la dinámica de que crecía la ciudad y pasó a convertirse en un megaevento que dinamiza la economía local en agroindustria, turismo, cultura, comercio, academia y entretenimiento. Empleos directos e indirectos en todos los estratos. Eventos en simultánea que el ciudadano puede escoger según sus gustos o afinidades.
Por lo general, ha imperado durante los días que comprenden la feria las comparsas, desfiles, danzas, grupos folclóricos y bandas musicales, eventos gastronómicos y muestras artesanales, lo que se conoce como cultura popular. Todas esas manifestaciones que emergen del propio pueblo, como las tradiciones, creencias, costumbres y saberes que a lo largo del tiempo se han consolidado de una generación a la otra. Eso hasta hace poco era lo más evidente que adornaba la gran fiesta.
Hoy, volviendo a la formación de públicos, el evento ha dialogado con el arte y la cultura que se ha cimentado en la población. El Coliseo de Ferias Miguel Villamil Muñoz, epicentro del evento desde 1981, se ha convertido con la construcción del Pueblito Cordobés en un laboratorio turístico cultural en medio de la francachela colectiva. Mientras los interesados en ganadería, caballos, intercambio comercial, negocios o mera diversión se inmiscuyen en las áreas pertinentes a esos temas, los amantes de la cultura y el arte han encontrado, en medio de ese sancocho humano, un lugar idóneo para ellos.
El hecho de haber trasladado los Premios Bonche de Oro (Música y danza), que aglomeran todo el talento dancístico y musical de los 30 municipios del departamento cordobés durante tres días al Pueblito Cordobés, fue un hit. Ese derroche de talento que se expone es una vitrina majestuosa. El hervidero humano que llega al coliseo se fraccionó; la gente bajaba como cascada a ver semejante espectáculo de Los Bonche.
Eso sí, el calor fue infernal; algunos testificaron que vieron al diablo en calzoncillos buscando electrolit en esa carpa grandiosa ubicada en la plaza central del pueblito; yo no lo vi, pero la “ardentía”, como decía mi abuela, era bárbara.
Rescato algo supremamente apreciable: aparte de los premios que se les conceden a los ganadores del concurso, desde la primera edición se han venido otorgando reconocimientos a glorias del arte cordobés en sus diferentes áreas. Música, literatura, danzas, investigación, gestión cultural, pintura, escultura, etc. Me honra, me satisface ver cómo esas personalidades (algunas sin pensión y con complejidades económicas) que han consagrado su vida al arte y a la cultura, hoy en la festividad más emblemática del departamento, les hacen venia y reconocimiento: a los fallecidos Pablo Flórez Camargo y Delia Zapata por su legado en la música y danza, respectivamente. A los artistas y gestores Ana Cecilia Yances, Óscar Vega Benito-Revollo, Manuel José Martínez Arcos, Gudiela Milena Paternina Pautt, Nunila Zumaqué Gómez, Luciana Álvarez González, Augusto Amador Soto, Luisa Flores, Dagoberto Soto Meza, Víctor Antonio Pantoja Ubarne, Franklin Pla Elías y Diana Mahuad; quienes han aportado desde sus distintas perspectivas y experiencias al fortalecimiento de los procesos culturales y artísticos de nuestro territorio.
Otro espacio valioso en medio de toda esa programación cultural nutrida fueron los conversatorios y lanzamiento de libros en el auditorio Raúl Gómez Jattin. Y sorprende ver que las personas que llegan a esos eventos, llegan exclusivamente a eso, a consumir y apreciar cultura. Atravesar la ciudad y llegar a este punto apartado donde se sitúa el Pueblito Cordobés es valioso y admirable. Una muestra más de que los cultores y amantes de la cultura son cada vez más nutridos y caen en gajos como los corozos en tiempos de buena cosecha.
Las intervenciones musicales y muestras gastronómicas de artistas del Valle del Cauca (Invitado especial), también ayudaron a dinamizar la programación y agenda cultural. Hay que seguir pensando en grande y ese público ajeno al bullicio que se cocina en las calles, que también es valioso, pero totalmente diferente al contenido cultural que se está proyectando desde el coliseo de ferias.
No quiero terminar la columna sin dejar de mencionar la muestra museológica de la cultura Zenú, algo histórico, inusual, nunca antes visto. Y ver a los interesados apreciando las piezas expuestas en familia (algunos entraban a coger su volado de aire acondicionado), pero como dijo Chespirito: “Sin querer queriendo” aprendían algo nuevo de nuestros ancestros Zenúes.
Esta muestra museológica ayuda a comprender nuestra historia y raíces, saber de dónde venimos; eso es fundamental para la memoria de las civilizaciones. Estimo el esfuerzo de la gestora cultural Jennifer Medina y el Secretario Departamental de Cultura Wiliam Puche, en la consecución y cuidado de las piezas expuestas al público.
Ya el poeta austriaco Rainer María Rilke nos dejó claro en uno de sus poemas: “Es necesario volver a los viejos caminos del peregrinaje”, algo supremamente relevante en lo que se refiere a tomar como referencia lo ya construido, lo hecho por los ancestros para entender el presente y edificar futuro.
Que se siga fortaleciendo y nutriendo formidablemente la cultura y el arte en medio de nuestra gran fiesta, la Feria Nacional de la Ganadería.
Buen viento, buena mar
Posdata: Se vienen varias festividades, muy propicias para hacer buen periodismo cultural, crear historias y participar en el Premio de Periodismo Cultural Guillermo Valencia Salgado. ..Los Premios Goyo.







