En horas de noche de este martes 21 de octubre Rusia ejecutó uno de los bombardeos más masivos contra Ucrania desde el inicio de 2025, lanzando 405 drones de larga distancia y 28 misiles de diversos tipos, incluidos proyectiles balísticos e hipersónicos, dejando seis personas muertas y daños graves en infraestructuras críticas del país.
Según el parte de la Fuerza Aérea ucraniana, el ataque incluyó once misiles balísticos Iskander-M o su equivalente norcoreano KN-23, cuatro misiles hipersónicos Kinzhal, nueve misiles de crucero y cuatro misiles guiados aéreos Kh-59.
Las defensas ucranianas lograron neutralizar 333 de los 405 drones lanzados, mientras que 55 aparatos no tripulados impactaron en distintas localizaciones al no poder ser interceptados. Respecto a los misiles, el Ejército ucraniano derribó seis de los once proyectiles balísticos, ocho de los nueve misiles de crucero y dos de los cuatro Kh-59.
Sin embargo, ninguno de los cuatro misiles hipersónicos Kinzhal pudo ser interceptado, evidenciando la vulnerabilidad de Ucrania ante este tipo de armamento avanzado. En total, doce misiles no derribados impactaron en lugares no especificados del territorio ucraniano.
La Fuerza Aérea registró impactos directos de misiles y drones en 26 lugares distintos, mientras que fragmentos de proyectiles interceptados cayeron en otros 19 sitios. Kiev fue el objetivo principal, aunque el ataque también se dirigió contra las regiones de Dnipropetrovsk, Zaporiyia, Cherkasi, Cherníguiv y Odesa.
Las autoridades y empresas energéticas confirmaron que infraestructuras gasísticas y eléctricas fueron nuevamente el objetivo prioritario del bombardeo ruso. En Járkov, un dron impactó una guardería infantil, dejando un muerto y siete heridos, sin especificarse aún cuántos son niños.
El presidente Volodímir Zelenski reiteró su llamado urgente a los aliados occidentales para que proporcionen sistemas antiaéreos Patriot adicionales, únicos capaces de interceptar los misiles Kinzhal que actualmente representan una amenaza crítica.








