El presidente Gustavo Petro responsabilizó directamente a la administración de Iván Duque por el crecimiento de cultivos de coca en Colombia, cuestionando la efectividad de la estrategia de erradicación forzada implementada durante ese período gubernamental.
Según las cifras presentadas por Petro desde Bucaramanga, durante el gobierno de Duque se erradicaron forzadamente más de 100.000 hectáreas de coca sin lograr reducir la siembra del cultivo ilícito en el territorio nacional.
El mandatario actual señaló que los cultivos pasaron de 142000 hectáreas en 2020 a 204.000 hectáreas, registrando un crecimiento inicial del 43% seguido de un incremento adicional del 13%, alcanzando las 230.000 hectáreas en el último año de la administración Duque.
Petro criticó específicamente la política de erradicación forzada promovida por su antecesor, argumentando que esta estrategia “mata policías en Colombia” y citando que entre 2011 y 2022 resultaron “aproximadamente 300 a 400 policías heridos para hacerle caso a la política de Estados Unidos”.
El presidente contrastó estos resultados con su propia gestión, afirmando que ha logrado reducir el crecimiento de cultivos ilícitos del 13% heredado a un 9%, “disminuyendo el crecimiento casi a cero” mediante la erradicación voluntaria.
Las declaraciones de Petro buscan justificar el cambio de estrategia antinarcóticos frente a las críticas internacionales, presentando las cifras del gobierno anterior como evidencia del fracaso de la erradicación forzada y validación de su enfoque alternativo.











