El presidente Gustavo Petro confirmó este martes que ordenó un bombardeo contra un campamento del Ejército de Liberación Nacional (ELN) en la zona fronteriza del Catatumbo, y reveló que la operación se ejecutó en coordinación con el gobierno venezolano.
“Di la orden de bombardeo al campamento del ELN dentro de la voluntad acordada con el gobierno bolivariano de Venezuela”, publicó en su cuenta de X.
El ataque corresponde al tercer bombardeo del año 2026 contra esa guerrilla. El primero ocurrió el 4 de febrero en los municipios de El Tarra y Tibú, con siete guerrilleros muertos; el segundo, el 19 de abril en la vereda San Martín, dejó dos bajas identificadas como expertos en drones.
En paralelo al operativo más reciente, la Guardia Nacional Bolivariana ejecutó una acción propia en territorio venezolano a unos 25 kilómetros de la frontera, con siete muertos reportados.
Petro también fijó una condición pública para cualquier proceso de negociación futura: “Las organizaciones que mantengan su decisión de controlar total o parcialmente economías ilícitas y rechacen los acuerdos para iniciar su desmonte, no están en ningún acuerdo de paz.” La declaración cierra la puerta a retomar diálogos mientras el ELN mantenga control sobre narcotráfico o minería ilegal.
El mandatario defendió el cumplimiento del Gobierno Nacional en acuerdos parciales previos y atribuyó la ruptura de las negociaciones a la masacre de campesinos en el Catatumbo: “El ELN destruyó la confianza de la nación en su voluntad de paz cuando desató la muerte sistemática de centenares de campesinos desarmados.”
Además, rechazó la posición de la fiscal general de la Nación, quien habría señalado que el asesinato de una familia cercana al ELN precedió la escalada. “Nada justifica crímenes contra la humanidad”, sentenció Petro.









