La Defensoría del Pueblo atiende en Cúcuta a 130 familias conformadas por cerca de 300 personas que han llegado a la ciudad en los últimos días huyendo de enfrentamientos armados en la región del Catatumbo.
Iris Marín Ortiz, defensora del Pueblo, informó que estos grupos familiares provienen de zonas rurales de Mineiro y Pacelli, en el municipio de Tibú, así como de Filogringo, en El Tarra, donde persisten los combates entre el ELN y el disidente frente 33.
La atención es coordinada por la regional de Norte de Santander de la Defensoría y la Personería de Cúcuta, entidades que están haciendo seguimiento para garantizar el cumplimiento de la ruta de atención a las víctimas del desplazamiento forzado.
“Desde la Defensoría del Pueblo los estamos acompañando y haciendo seguimiento para que se cumpla la ruta de atención a las víctimas”, manifestó Marín Ortiz, quien reiteró el llamado urgente a los grupos armados.
“Nuevamente hacemos un llamado a los grupos armados para que cesen de inmediato los combates y dejen a la población civil fuera del conflicto”, enfatizó la funcionaria.
El desplazamiento se produce en medio de la escalada de violencia entre el ELN y disidencias de las FARC en el Catatumbo, región estratégica por su ubicación fronteriza y por ser corredor del narcotráfico.
La situación se agrava ante el contexto regional derivado de la intervención militar estadounidense en Venezuela, que mantiene activado el Puesto de Mando Unificado en Cúcuta.








