En el juicio de su hija, Aida Merlano dio detalles de su fuga

“En el primer descuido de mi familia y del odontólogo, y yo cogí el bolsito y lo tiré para la reja que da hacia la ventana”, aseguró.


El 1 de octubre de 2019, la excongresista Aida Merlano protagonizó su polémica fuga y se encuentra prófuga de la justicia desde entonces.

Su padre era la única persona que tenía conocimiento de la fuga y debía decir a la familia que estaría bien, y los miembros de una “organización pagada por un clan del departamento del Atlántico”.

Así lo dio a conocer la excongresista condenada y prófuga este 17 de agosto, en el juicio que se adelanta contra su hija, Aida Victoria Merlano y el odontólogo Javier Cely Barajas.

La hija de Merlano y Cely Barajas, se encuentran vinculados a un proceso por fuga de presos y uso de menores para cometer delitos, sin embargo, la exsenadora asegura que ellos no tuvieron nada que ver con su fuga.

“Es una organización que es paga por un clan del departamento del Atlántico, por los que iba a declarar el día de la fuga. Ellos fueron los que pagaron y organizaron mi fuga y tal cual me dieron algunas instrucciones, y aunque yo no seguí al pie de la letra algunas, las cosas salieron”, explicó.

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Merlano aseguró que debía lanzarse desde el lado de adentro del centro de salud y que una moto la iba a estar esperando.

“No se prestaron las condiciones y me tocó tirarme del lado de afuera y cuando me tiré, estaba el señor de la moto esperándome”.

Según reveló Merlano en audiencia, la soga roja se la entregó «alguien del Inpec», salió del Buen Pastor escondiéndola y una vez dentro del Centro Médico La Sabana, a las 11:35 de la mañana, asegura que el guardian del Inpec la descuidó y aprovechó.

“En el primer descuido de mi familia y del odontólogo, y yo cogí el bolsito y lo tiré para la reja que da hacia la ventana”, aseguró sobre ese momento.

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La cuerda roja, que es súper delgada, ya venía preparada con un torniquete, se supone que yo lo debía usar del otro lado pero no había forma porque el vigilante me veía, entonces después comencé a mirar y cuando me asomé, me di cuenta que el consultorio tenía vista a la calle del lado del parqueadero, pero la ventana era muy angosta; igual yo presioné mi cabeza y entró, y yo dije ‘si entra mi cabeza, entra mi cuerpo’, y fue cuando se me ocurrió que yo me iba a tirar por ahí”, concluyó. Amarró la soga a un mueble, la escondió en un bote de basura rojo y recibió de nuevo a Cely.

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Aida Merlano abrazó al odontólogo segundos previos al escape, luego él sale del consultorio y ella se cambia de ropa dentro del mismo lugar, ante la mirada de su hija y su hijo, un menor de edad. “Antes de la despedida yo me la pasé casi todo el tiempo llorando mientras él (Cely) me hacía el tratamiento en la boca y mi hijo me acariciaba la mano. El gesto de abrazarme fue un gesto solidario y me dijo que me aferrara a la virgen y creyera en Dios que él todo lo podía”, señaló.

En los próximos días, el mismo juzgado que adelanta el proceso judicial contra Merlano Manzaneda y Cely Barajas escuchará a la hija de la excongresista prófuga. 

 



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