Abrazar la tecnología, no solo conectarla

Boris Zapata Romero
1 minuto atrás

Colombia discute gran parte de su transformación digital bajo términos de cobertura, última milla y banda ancha, como si todo dependiera del cable. Es una conversación necesaria pero incompleta, y que, si se queda allí, empieza a ocultar otras dificultades de fondo. Bogotá, la ciudad mejor conectada del país, lo deja en evidencia según la Gran Encuesta de Productividad 2024-2025, con apenas el 28% de sus unidades productivas en niveles altos de adopción tecnológica. Es decir, donde la conectividad ya está resuelta, la adopción sigue sin despegar; lo que no puede sino significar que el cuello de botella no es solo el acceso a la red, sino la capacidad de la empresa para hacer algo productivo con ella.

La distinción no es semántica. La misma encuesta encontró que las empresas intensivas en tecnología contratan diez veces más personal que las de baja adopción. Y que la brecha se ensancha por tamaño, porque mientras el 63% de las medianas avanza en su transformación digital, apenas el 42% de las microempresas lo hace, que es preciso donde se concentra el grueso del tejido empresarial. La relación entre adoptar tecnología y empleo, es que lo multiplica porque multiplica la productividad (por supuesto que eso también tiene un límite).

Al pasar a revisar si tenemos los recursos e instrumentos para cerrar esa brecha, encontramos que sí; así que para tapar esas grietas que impiden llegar a la adopción tecnológica y la transformación digital, falta es diseño, delineación estratégica. Hay cerca de siete billones de pesos de regalías destinados a ciencia, tecnología e innovación represados por el ciclo de aprobación, con impactos que tardan hasta siete años en materializarse. Bancóldex tiene una línea de crédito dedicada a transformación digital y en 2025 desembolsó 4,8 billones de pesos a más de 98 mil empresas, el 98% de ellas mipymes. Existe un incentivo tributario que devuelve hasta la mitad de lo invertido en I+D+i. Tres instrumentos potentes, y aun así la adopción no arranca.

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La razón es que casi todos financian el lado equivocado de la ecuación. El crédito supone que la empresa ya sabe qué implementar y cómo formular el proyecto; la microempresa sin madurez digital no se endeuda por algo que no entiende. El incentivo tributario solo sirve a quien tiene renta líquida y un área de innovación, es decir, a los que ya son sofisticados, y para usar un término recurrentemente de moda cada vez que hay reformas tributarias, eso es “regresivo” frente a la brecha que dice combatir. Y las regalías financian macroproyectos, no la adopción a nivel de empresas. Cada instrumento rema por su lado y ninguno está diseñado para el eslabón más débil.

Sostengo que es de diseño, pues llevamos años lanzando líneas, abriendo cupos, asignando regalías, sin la estrategia que las ordene. Si queremos cerrar la brecha de la productividad, abracemos mejor la adopción tecnológica y la transformación digital; hagámoslo con estrategia. Si el objetivo es crear capacidades en productividad; la estrategia, debe ser que el tejido productivo adopte tecnología útil, y el financiamiento es apenas táctico. La plata sin capacidad de absorción se vuelve subsidio o estadística de desembolso. Con capacidad, se vuelve riqueza.

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La salida no es un instrumento más, sino ordenarlos. Ahora, si creo que falta una pieza de demanda, un bono de adopción tecnológica cofinanciado con el que la micro y la pequeña pagan un diagnóstico y la implementación de una solución concreta (sea facturación, inventarios, comercio electrónico, o analítica básica) junto a un proveedor acreditado. Eso financia la capacidad, no el equipo, y baja la barrera de entrada. Es lo que hacen los bonos de innovación europeos y los de CORFO en Chile. Ese bono podría ser el primer peldaño de una escalera, es decir, la entrada con el bono, profundización con cofinanciamiento y acompañamiento, escalamiento con crédito. Y las regalías represadas podrían ser el capital paciente que financia esa ruta, con ciclos cortos y resultados medibles por empresa.

Conectar el país no basta si el productor, el emprendedor o la empresa que reciben el cable de internet no saben qué hacer. Sumemos a la discusión de cuántas megas llegan, el dato de cuántas empresas aprenden a convertirlas en productividad.

Boris F. Zapata Romero

Director de Estrategia e Innovación de la Corporación Innovation Hub

(Para La Razón.Co | 20.10.26)

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