La Superintendencia Nacional de Salud anunció este martes la realización de una auditoría forense internacional a Nueva EPS, luego de que la Contraloría General confirmara la existencia de 22,7 millones de facturas sin tramitar por un valor de $22,1 billones.
Dentro de ese hallazgo se identificaron 9,1 millones de registros duplicados, lo que agrava las dudas sobre el manejo de los recursos en la aseguradora más grande del país.
El superintendente Giovanny Rubiano recalcó que “el desastre de Nueva EPS no es nuevo”, recordando que desde diciembre de 2024 se habían compulsado copias sobre presuntas omisiones en los balances financieros.
Según el funcionario, se trató de la exclusión deliberada de pasivos que influyó en la presentación de las cuentas de la entidad.
Frente a este panorama, la SuperSalud dispuso tres acciones centrales. La primera será una auditoría forense internacional que revisará el flujo de recursos entre 2019 y 2025, con el fin de determinar responsabilidades sobre la administración de las cuentas médicas. La segunda, una auditoría de cuentas que permita precisar cómo se ejecutaron los giros desde la Unidad de Pago por Capitación (UPC) hacia las instituciones prestadoras de salud. Finalmente, un plan de estabilización y regularización de pagos, dirigido tanto a la red pública como a la privada, con el objetivo de garantizar la continuidad del servicio.
Rubiano señaló que estos pasos son indispensables para establecer un diagnóstico claro y definir soluciones frente a la crisis. Además, recordó que los informes preliminares ya habían evidenciado pagos sistemáticos a IPS propias, así como deficiencias en la transparencia de la gestión.
La situación compromete directamente la atención de más de 11 millones de afiliados, convirtiendo a la Nueva EPS en el epicentro de uno de los mayores desafíos actuales del sistema de salud colombiano. Autoridades financieras y de control seguirán evaluando el caso mientras avanzan las medidas ordenadas por la Superintendencia.









