Rodrigo Lara, designado ministro del Interior del Gobierno entrante de Abelardo De la Espriella, no dejó pasar el discurso que el senador Iván Cepeda pronunció desde Cali y le salió al paso con una advertencia: detrás de la palabra “desobediencia” hay un método que Colombia ya conoce.
“Ya sabemos que eso significa ‘primeras líneas’ y bloqueos de las disidencias de la ‘paz total'”, apuntó Lara, quien además recordó que esa misma ciudad vivió semanas de parálisis por acción de milicianos en 2021.
Para el funcionario designado, el fondo del asunto es institucional: “en una democracia constitucional, el reconocimiento del resultado electoral es uno de sus pilares”, dijo, y prometió que el nuevo Gobierno “hará cumplir la Constitución y la ley” frente a cualquier intento de bloqueo o intimidación.
El origen del choque está en la manifestación que Cepeda encabezó en la capital del Valle, donde ratificó que no reconocerá a De la Espriella como jefe de Estado pese a haber aceptado los resultados electorales.
“Hoy no reconocemos como presidente de la República a Abelardo De La Espriella (…) Vamos a ver quién se cansa primero, si el pueblo de hacer desobediencia o él de amenazarnos”, declaró el senador.
Cepeda condicionó ese reconocimiento a cuatro exigencias: que el mandatario electo renuncie a su nacionalidad estadounidense, respete la soberanía judicial del país, frene cualquier persecución o intento de extradición contra Gustavo Petro, y cese la judicialización de opositores políticos.
Consultado por la BBC sobre los alcances de esa resistencia, el senador evitó precisar acciones concretas: “No es una acción violenta. Ustedes conocen cómo se hace esa resistencia civil”, respondió, sin ampliar el punto pese a la insistencia del medio británico.





