Yo me llamo… Anatolio

Por: Róbinson Elias Nájera Galvis.


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Cuesta decirlo, pero nuestros jóvenes ya no tienen de referente al docente, un tipo cantaletero y cansón que no los deja hacer lo que quieren. Sus espejos ahora son otras personas: cantantes, youtubers o líderes políticos que por lo regular mojan pantalla en televisión u otros medios.

Entonces es posible que el muchacho se dé cuenta que, si la presidenta de la Cámara de Representantes plagia su tesis de grado y sigue como si nada, por qué él no va a poder graduarse copiándose los exámenes o debiendo asignaturas. Y por qué no va a tener derecho de “emberracarse” como ella cuando alguien les diga algo.

Triste que jóvenes como Karen Abudinen y Jennifer Arias por estar pensando en trampas o jugaditas, dañen unas carreras que pudieron ser brillantes.

Pero lo peor es el mensaje equivocado que le están enviando a los adolescentes en formación, que si siguen el ejemplo de creer que todo se consigue con triquiñuelas saldrán del bachillerato más vacíos que Anatolio Hernández, el Representante de Guainía que cuando se votaba el artículo que planteaba la eliminación de la Ley de Garantías, Jennifercita tuvo que decirle: “Anatolio vote sí” porque el tipo no sabía ni dónde estaba parado.

Me quedan aún algunos años en la docencia y desde ya batallo para no llevarme esa desagradable sensación de que en las instituciones educativas no hemos hecho lo suficiente para vivenciar los valores de nuestra generación.

Pero a manera de consuelo, veo que todo esto no depende solo de la escuela sino también de los hogares, bastantes disfuncionales hoy en día y, por supuesto, de la sociedad, empezando por quienes son cabezas visibles de ella y que están empeñados en demostrar que la viveza, las jugaditas y la trampa son los caminos más apropiados para alcanzar cualquier logro.

De mi mente es imborrable el cuadro de nuestra generación estudiando hasta las 12 de la noche para presentar examen el día siguiente. Aunque en esa época ya había “Macheteros”, la mayoría sudábamos la nota.

Trasnochar ahora para eso es una pendejada. Más tonto aún es el cuadro de mi madre pidiéndole a la “Seño” Josefina de Muskus que no me promocionara a mitad de año para el siguiente grado porque yo necesitaba salir bien preparado. Hoy algunos padres van es a pedir que los promocionen con 5 y 6 áreas reprobadas, pues no pueden perder la chicharronada que ya tienen lista para el festejo.

Gracias a Dios no todo está perdido, todavía se observan desde el Congreso políticos jóvenes “dándose la pela” contra la jauría.

Gobernadores, alcaldes, periodistas y artistas entregando su tranquilidad y hasta su seguridad en bien de las comunidades, pero estos se encuentran casi asfixiados por la gran masa, prácticamente como unos extraños en medio de los millones que votan por las “Jennifer”, las “Abudinen” y otros, y de los que rebuscan argumentos y pelean en favor de los corruptos. Si este nubarrón avanza así de rápido como va, al final del partido quizás todos tengamos que decir: “yo me llamo Anatolio”.



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