El presidente Gustavo Petro amplió su ofensiva contra los subsidios a combustibles fósiles al incluir de manera explícita el gas domiciliario, uno de los servicios más esenciales del país, usado por millones de colombianos para cocinar alimentos y calentar agua.
En un mensaje publicado el 4 de mayo en la red social X, Petro dijo que subsidiar cualquier hidrocarburo es un “suicidio vital y económico” e insistió en que “deben disminuir los subsidios al gas domiciliario” así como han disminuído los del petróleo y el carbón.
El mandatario, que ha sido implacable con los apoyos a la gasolina, extiende ahora su agenda ambiental hacia un servicio que afecta directamente a los hogares más vulnerables del país.
Aunque Petro ha reconocido limitaciones para implementar esta medida, el tono de su mensaje deja intuir que la propuesta es llevar al mínimo los subsidios al gas como parte de una transición energética obligatoria.
El presidente ha sido sistemático en su crítica a los apoyos estatales a los combustibles fósiles. Ya eliminó gradualmente el subsidio a la gasolina —una decisión impopular que costó miles de millones en gasto público pero que justificó como inevitable para la transición energética del país.
La declaración llega en un momento en que el debate sobre la energía se ha intensificado en el gobierno. Mientras Petro impulsa la “transición energética justa”, sus ministros de Minas y Hacienda han señalado que mantener subsidios es fiscalmente insostenible y ambientalmente irresponsable.
Una propuesta que genera tensiones
La propuesta enfrenta resistencia inmediata del sector gasífero y de sectores sociales. El gas domiciliario llega a millones de hogares en estratos 1, 2 y 3 en ciudades como Bogotá, Medellín, Cali, Barranquilla y en zonas rurales de Córdoba, Valle del Cauca y otros departamentos. Actualmente reciben subsidios del 30% al 60% en sus facturas mensuales, según la Ley 2128 de 2021 y la Ley 2467 de 2025.
La Asociación Colombiana de Distribuidores de Gas (Asocodis) ha advertido que cualquier eliminación de subsidios profundizaría la pobreza energética.









