La industria ganadera y láctea de Córdoba tiene ante sí una oportunidad concreta de diversificación: la producción de queso liofilizado, un ingrediente que avanza con fuerza en los mercados de América del Norte y Asia-Pacífico, según el más reciente boletín sectorial de ProMontería, agencia privada de promoción de inversión del departamento.
El documento revela que el queso liofilizado se ha convertido en un insumo ampliamente adoptado en restaurantes y servicios de catering de América del Norte, donde su versatilidad lo ha llevado a distintos tipos de cocina, desde pizzas hasta preparaciones gourmet.
Su capacidad de realzar sabores sin necesidad de refrigeración lo posiciona como un producto práctico y con proyección de crecimiento en mercados internacionales.
El proceso de liofilización transforma el queso en un ingrediente de mayor estabilidad, menor peso y vida útil significativamente más larga, preservando su estructura proteica, sabor y compuestos aromáticos.
Esas cualidades lo hacen apto para sopas instantáneas, snacks, panadería, salsas y preparaciones de conveniencia, usos que impulsan una demanda creciente en la industria alimentaria global.
Variedades como cheddar, mozzarella y gouda lideran los procesos industriales de liofilización por su composición y perfil sensorial, aunque el departamento cuenta con tradición en quesos frescos bovinos y bufalinos que podrían explorar este tipo de transformación.
América Latina registra un crecimiento progresivo del consumo de lácteos procesados, asociado a la urbanización y a la incorporación de alimentos industrializados en las dietas cotidianas, lo que amplía también el mercado interno para este tipo de productos.
Córdoba, con su sólida base ganadera y su producción de derivados lácteos tanto bovinos como bufalinos, reúne condiciones productivas para avanzar hacia procesos de transformación agroindustrial que eleven el valor de su producción pecuaria y abran canales hacia la exportación.






