El valor de la verdad

Por: *Marta Sáenz Correa
8 años atrás

Decir la verdad debería ser tan necesario y simple como respirar, sin embargo, es una de las cosas que más nos cuesta en la vida. La tendencia mediática de hacer afirmaciones sin responsabilidad, y sin el menor asomo de respeto, así como la creencia de que decir una mentirilla piadosa es un mal menor, nos llevan a la mentira, y a acostumbrarnos a amar lo falso, lo vano, y a vivir engañados por la complacencia de un sistema adicto a la mentira.

La verdad es uno de los principales valores positivos de nuestra sociedad, en el entendido que hemos convenido en considerar que está bien o es bueno. Hablamos de verdad en términos de honestidad, sinceridad y buena fe: decir la verdad, hablar con la verdad o actuar en base a la verdad. Vivir en la verdad, es encontrar nuevos patrones culturales y una nueva forma de vivir en un mundo de paz y armonía, con nuevas perspectivas, más allá de lo convencional.

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La ausencia de la verdad genera básicamente la falta de confianza entre las personas, ¿Porque mentimos? las causas pueden ser muchas, pero en el fondo se encuentra el temor a ser castigado, rechazado o excluido, por decir la verdad. Decir la verdad implica reconocer los errores, los fracasos, los malos momentos por los que se pasa, que no se es perfecto y que nos faltaba algo de preparación o experiencia; que difícil se nos hace a veces reconocer algunas de nuestras verdades.

Lamentablemente vivimos en una sociedad de doble moral, que muchas veces premia la mentira y demás valores negativos. Examinemos nuestra conducta y pensemos con qué frecuencia no cumplimos lo que prometemos, damos falsas excusas, rompemos las normas para obtener ventajas, somos excesivamente autoritarios o exigentes, o no corregimos a nuestros hijos cuando sabemos que está mintiendo; todos estos son comportamientos que refuerzan la mentira.

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Por lo anterior, enseñar el valor de la verdad es imprescindible en nuestra labor de padres; por más complicado que sea la formación, debemos tratar de que nuestros hijos sean seres humanos íntegros y emocionalmente saludables. Es complejo fomentar la verdad en el contexto de hoy por lo que solo podemos hacerlo mediante el diálogo abierto y sincero con nuestros hijos. Entre algunas recomendaciones prácticas para evitar que nuestros hijos mientan podemos mencionar: enseñarles el valor de la verdad, la sinceridad y la honradez con nuestras palabras y ejemplo; ayudarlos a diferenciar entre sus deseos y la realidad; y, analizar con ellos los motivos y las consecuencias de las mentiras y ofrecerles alternativas a ese comportamiento y mostrándoles que decir la verdad tiene la mayor de las recompensas: la confianza que generas en los demás.

PARA DESTACAR:

“El camino de la verdad es ancho y fácil de hallar. El único inconveniente estriba en que los hombres no lo buscan”. Confucio