Paloma Valencia, candidata presidencial del Centro Democrático, rechazó este miércoles las acusaciones de José Félix Lafaurie sobre presuntas irregularidades en su elección como candidata del partido.
En entrevista con La FM, Valencia fue directa: quienes cuestionan los resultados “no han presentado una sola prueba sobre que tales circunstancias hayan pasado”
La disputa interna del uribismo escaló luego de que Lafaurie pusiera en duda la transparencia del proceso. Valencia no solo negó las acusaciones sino que cuestionó los motivos detrás de ellas. Para la senadora, el debate no responde a una preocupación legítima por la democracia interna del partido, sino a intereses electorales de quienes no aceptaron el resultado.
Para respaldar su posición, la candidata citó mediciones internas y encuestas nacionales que, según ella, ya anticipaban su victoria antes de la consulta. “La que menos bajito me daba, daba que yo estaba empatada y las otras decían que estaba ganando”, afirmó. Con ese argumento, Valencia buscó demostrar que el resultado no fue una sorpresa fabricada, sino una tendencia que las cifras ya reflejaban.
Más allá de defenderse, Valencia lanzó un llamado a la unidad. Sostuvo que no tiene sentido “seguir destruyendo un partido cuando evidentemente aquí hay propósitos electorales” y recordó que el Centro Democrático siempre se caracterizó por ser una organización “organizada y transparente”.
Para ella, el foco debe estar en la campaña presidencial y en cómo enfrentar lo que denominó un “gobierno con ínfulas totalitarias”, no en debates internos sobre encuestas.
La crisis entre Lafaurie y Valencia llega en un momento delicado para el uribismo, que necesita presentar un frente unido de cara a las elecciones de 2026. Por ahora, las acusaciones siguen en el aire y ninguna de las partes ha aportado documentos que zanje definitivamente la discusión.




