El Ministerio de Hacienda anunció una restructuración completa del sistema tributario para bebidas alcohólicas dentro de la ley de financiamiento 2026, que unifica todas las tarifas al 30% sobre el precio final y establece un impuesto específico de $1,000 pesos por cada grado de alcohol por litro.
La medida elimina las diferencias actuales entre cervezas, vinos y bebidas espirituosas para crear un sistema único que reemplaza la actual tarifa del 25% por una del 30%. El componente específico también aumenta desde los $456 pesos actuales hasta $1,000 pesos por grado de alcohol, con actualización anual según el IPC más cuatro puntos.
Aguardiente y ron experimentarán el cambio más drástico al pasar del 5% al 19% en IVA, mientras que whisky, brandy, vodka y sus concentrados también pagarán IVA del 19% por primera vez. Las bebidas fermentadas como cervezas, sidras y aguamiel enfrentarán el mismo gravamen del 19%.
El ministro Germán Ávila explicó que estas medidas buscan “desestimular el consumo” de productos que impactan la salud pública y generan consecuencias en la seguridad social. La decisión se sustenta en una investigación del Banco Mundial que el Ministerio adoptó como base técnica.
El Gobierno Nacional estima que estos nuevos gravámenes generarán ingresos de $6.5 billones durante 2026, cifra que aumentará hasta $8.3 billones en 2030. La industria de bebidas alcohólicas se convierte así en uno de los sectores que más contribuirá al objetivo de recaudar $26.3 billones totales de la reforma.
La propuesta ya ingresó al Congreso de la República para su discusión en las comisiones tercera y cuarta conjuntas, donde los parlamentarios evaluarán tanto el presupuesto 2026 como los mecanismos de financiación propuestos por el ejecutivo.









