El Senado eligió a Carlos Camargo Assis como nuevo magistrado de la Corte Constitucional, en una votación que reflejó las divisiones políticas y las controversias alrededor de los ternados.
Con 62 votos, el exdefensor del Pueblo superó a Patricia Balanta, quien obtuvo 41 apoyos, mientras que Jaime Humberto Tobar no recibió respaldo.
En su discurso de posesión, Camargo afirmó: “La Constitución no es un conjunto de normas, es un pacto de convivencia y un límite al poder”, y se comprometió a trabajar “sin descanso para garantizar su supremacía y proteger la dignidad humana en todo el país”.
El proceso estuvo acompañado de un intenso debate sobre la participación de senadores sancionados por sus partidos, como Temístocles Ortega y Ana María Castañeda, quienes finalmente ejercieron su derecho al voto. Esta situación abrió una discusión jurídica sobre la validez de las sanciones partidistas y las medidas cautelares del Consejo Nacional Electoral.
En el plano político, la votación fue interpretada como un pulso entre sectores cercanos al Gobierno Nacional y la oposición. Balanta, con una hoja de vida académica y reconocida por su trabajo en paridad de género, fue señalada por algunos congresistas de tener cercanía con el petrismo, lo que marcó la orientación de varios apoyos en la plenaria. Tobar, por su parte, insistió en que la Corte no podía convertirse en “trinchera ideológica”, aunque no logró votos.
Camargo también agradeció al Congreso, al que definió como “el recinto sagrado de la democracia donde se manifiestan las voces plurales de la nación”, y envió un mensaje de reconocimiento a sus contendores, subrayando que más allá de las diferencias, la elección debía asumirse con dignidad.
La designación de Camargo llega en medio de un escenario político tenso, que dejó en evidencia la disputa por la influencia en la Corte Constitucional, tribunal clave en la definición de derechos, reformas y el rumbo institucional del país.









