El presidente Gustavo Petro Urrego contó públicamente que durante el gobierno de Álvaro Uribe Vélez, grupos paramilitares pintaron una amenaza de bomba en la fachada del jardín infantil que su hermana tenía como fuente de sustento. La amenaza llevaba la firma de las Autodefensas Unidas de Colombia, las AUC.
El hecho tuvo consecuencias, los padres de familia sacaron a sus hijos del jardín, el negocio no aguantó la caída en la matrícula y cerró. Su hermana perdió no solo el establecimiento, sino la estabilidad económica que este le representaba.
Petro publicó la denuncia en su cuenta de X en respuesta a las acusaciones del expresidente Uribe, quien se quejó públicamente porque pintaron un mural en un puente público cercano a su propiedad en Llano Grande. Para el mandatario, esa indignación resulta difícil de sostener frente a lo que vivió su propia familia. “La doble moral no sirve”, escribió.
El presidente explicó que las amenazas contra su familia comenzaron tras el debate que protagonizó en el Congreso de la República sobre el paramilitarismo en Antioquia. Ese debate, dirigido directamente contra Uribe, marcó el inicio de una escalada de hostigamiento que no se limitó al jardín infantil. Su hermana y su sobrina terminaron en el exilio, al igual que su madre y la hija de su hermano.
Petro también recordó que durante ese periodo el Departamento Administrativo de Seguridad, el DAS, adscrito a la Presidencia de la República, intervino sus comunicaciones y las de su padre, siguió a sus hijas menores de edad y fotografió los salones del Liceo Francés donde ellas estudiaban. La justicia colombiana reconoció esos hechos, los declaró probados y otorgó a su familia la condición de víctimas.
El mandatario cerró su mensaje con una afirmación que sintetiza su postura, “He respetado a la oposición uribista y nada de los que nos hicieron lo hemos hecho contra ella.”









