Atlético Nacional se coronó campeón de la Copa Colombia tras vencer 3-1 en el global a América de Cali, pero la celebración se vio empañada por graves disturbios que obligaron a suspender el partido antes de su finalización y realizar la premiación en los camerinos del estadio Pascual Guerrero.
Los incidentes se desataron cuando hinchas locales invadieron el campo de juego en los minutos finales, forzando la evacuación de jugadores y cuerpo arbitral. A pesar de la intervención del ESMAD y la Policía Nacional, la Dimayor decidió dar por terminado el encuentro, declarando a Nacional como campeón.
El alcalde de Cali, Alejandro Éder, anunció una recompensa de 30 millones de pesos para identificar a los responsables de los desmanes, que dejaron al menos 10 policías heridos.
“No puede pasar que, en todos los partidos, sea que ganen o pierdan, se vandalice el estadio”, expresó el mandatario, quien solicitó a la Comisión de Fútbol imponer sanciones ejemplares.
La violencia frustró los acuerdos previos entre la Alcaldía y las hinchadas para garantizar un “fútbol en paz”, y obligó a que la entrega del trofeo se realizara en los vestuarios por razones de seguridad, aun cuando el estadio ya había sido desalojado. Las autoridades están recopilando fotos y videos para identificar y judicializar a los responsables.






