Colombia empezará a gravar los vapeadores, los cigarrillos electrónicos y los productos de nicotina oral, un mercado que hasta ahora no pagaba ningún tributo específico en el país. El senador Juan Caicedo, uno de los impulsores de la medida, aclararó que no se trata de subir impuestos, sino de crear uno que antes no existía para estos productos.
La iniciativa actualiza la normativa sobre tabaco, que hasta hoy solo establecía cargas para los cigarrillos tradicionales y los derivados de esa planta. Con el nuevo esquema, el Estado proyecta recaudar cerca de un billón de pesos al año.
El 16 % de esos recursos irá al deporte y el 84 % restante a la salud. Primero se financiará el aseguramiento de los usuarios y después los programas de prevención y las obras de infraestructura hospitalaria que deben hacer los departamentos, que serían los más beneficiados.
El valor del gravamen dependerá de los mililitros de líquido que tenga cada dispositivo. Por ejemplo, a un vapeador de 5 mililitros se le cobrarían 2.000 pesos por mililitro, es decir, 10.000 pesos, y además un 20 % sobre su precio final. Con esa fórmula, un producto que hoy se vende en 50.000 pesos pasaría a costar unos 70.000.
El senador afirmó que el aumento significa una presión fiscal cercana al 40 %; sin embargo, sostuvo que está en línea con lo que se cobra en otros países comparables con Colombia, según un estudio que revisó tarifas internacionales. También advirtió que poner valores demasiado altos, hasta el punto de volverse confiscatorios, dispararía el contrabando, como ya ocurrió en el pasado.





