La franja ribereña del río Sinú, a la altura del barrio Sucre, acumula desde hace años basura, escombros de construcción y animales muertos que nadie retira de forma permanente. Los residentes del sector denuncian que el problema se ha vuelto estructural y que las intervenciones de aseo son esporádicas.
Rafael Naranjo, quien lleva 57 años viviendo en el barrio Sucre, explicó que las empresas contratistas encargadas de la recolección limpian el sector ocasionalmente, pero que en dos días la situación vuelve al mismo estado. Señaló que habitantes de calle, vendedores informales y personas que frecuentan el sector para el consumo de sustancias psicoactivas son los principales responsables de la acumulación continua de desechos.
Los vecinos también reportan que los comparendos ambientales que impone la Policía no producen ningún efecto disuasivo real. Quienes son sancionados regresan al lugar y continúan con las mismas conductas, en algunos casos amenazando a los residentes que presentan las quejas.
Pese a que la comunidad ha interpuesto quejas ante distintas autoridades y medios de comunicación durante años, la orilla del río Sinú en este punto de la ciudad sigue siendo, en palabras del propio Naranjo, “la mancha negra” del barrio Sucre.









