La defensora del Pueblo, Iris Marín, reaccionó al anuncio del Ejército de Liberación Nacional sobre un cese al fuego unilateral durante la temporada de Navidad y fin de año, una medida que, según el grupo armado, busca contribuir a un ambiente de tranquilidad en el país. La funcionaria aseguró que el pronunciamiento genera alivio, pero también preocupación por los antecedentes de violencia que rodean a la organización.
Marín señaló que, aunque es positivo que el ELN mencione la obligación de respetar a la población civil, en la práctica sus acciones han causado afectaciones sostenidas a comunidades en distintas regiones. En ese sentido, afirmó que un gesto de verdadera coherencia con el anuncio sería la liberación incondicional de las personas que aún permanecen secuestradas.
La defensora del Pueblo también hizo un llamado para que el cese de hostilidades no se limite a la confrontación con la fuerza pública, sino que se extienda a los enfrentamientos que el ELN mantiene con otros grupos armados ilegales. Según indicó, en varias zonas del país estas disputas continúan generando graves impactos humanitarios, por lo que pidió a todas las organizaciones armadas un alivio real para la población durante el cierre del año.
Marín recordó además que no es la primera vez que el ELN anuncia una tregua similar. Señaló que hace un año el grupo decretó un cese al fuego que, sin embargo, no se tradujo en una disminución sostenida de la violencia. Por el contrario, afirmó que en enero siguiente se registraron ataques contra la población civil, como ocurrió en la región del Catatumbo, donde se desató una confrontación que provocó el desplazamiento masivo más grande de la historia reciente del país.
De acuerdo con la defensora, esos hechos generaron un clima de miedo generalizado entre miles de personas inocentes y dejaron una profunda huella humanitaria. Por ello, insistió en que los anuncios deben ir acompañados de hechos verificables que garanticen la protección de la población civil.
“Saludamos el anuncio, pero pedimos más”, concluyó Marín, al reiterar que el cese al fuego debe traducirse en acciones concretas que eviten nuevas vulneraciones de derechos humanos y brinden un alivio real a las comunidades afectadas por el conflicto armado.






