Pintando 4 historias: vitrina de arte y cultura local

Mario Sánchez Arteaga.
55 minutos atrás

Identidad vanguardista

El dieciséis de abril del presente año, cuando ya algunos árboles de mango asomaban sus gajos amarillosos y rojizos en las sabanas cordobesas, se dio apertura a la exposición El legado nos conecta, dedicada a la obra de David Sánchez Juliao en la sala de estudio de la Universidad Pontificia Bolivariana Sede Montería.

La exposición estuvo acompañada por obras plásticas inspiradas en relatos y personajes del universo literario del autor loriquero, permitiendo a los asistentes vivir una experiencia visual en la que confluyeron la imagen, la memoria colectiva y la palabra escrita. A través de esta propuesta artística, el público recorrió distintas miradas creativas construidas por los artistas plásticos como Jairo Tamara Solano, Mónica Garzón, Colectivo Mandioca, Andrea Paola Barón, María Angélica Herrera, Gudiela Paternina, Manuel Vertel, Alejo Páez, Miguel Ángel Martínez y Andrés Parra, quienes reinterpretaron el legado narrativo de Sánchez Juliao mediante lenguajes visuales que fortalecen el vínculo entre arte, identidad y tradición cultural.

“Pintando 4 historias” es un proyecto vanguardista que lleva cuatro años visibilizando el arte cordobés con la realización de 15 exposiciones en diferentes escenarios: centros comerciales, lugares emblemáticos de la ciudad, universidades, no solo en Montería, sino en municipios cercanos, donde aproximadamente 90 artistas, tanto emergentes como de amplia trayectoria, han logrado visibilizar y mostrar a la sociedad sus pinturas, esculturas y fotografías. Es sin duda alguna una vitrina que ha lanzado a muchos talentos escondidos en garajes y patios de casas.

Detrás de esta valiosa y loable gestión cultural se encuentra la bogotana Evelyn Ramírez, quien lleva más de 20 años en la ciudad de Montería, abriendo horizontes, buscando apoyos, tendiendo puentes entre el sector productivo y cultural; su paso por la academia como docente de diseño gráfico le ha permitido hacer un escaneo de talentos urbanos que anhelan la oportunidad de mostrarse. A la exposición realizada en la UPB sobre el legado de David, donde asistió su única hija, la heredera del legado, Paloma Sánchez, asistieron unas 3.200 personas, según registros del claustro universitario desde el 16 al 30 de abril, cuando cerró la exposición. Normalmente, a cada evento que Pintando 4 historias lidera, llegan entre 1.500 y 2.000 personas. Los números hablan por sí solos, no es cualquier cifra. Algo bueno cocinan y sabe bien, algo valioso ven los artistas para querer mostrarse, algo interesante ve el ciudadano para asistir a las exposiciones.

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Las nuevas generaciones son muy visuales, son más de imagen que del texto, y aprovechando esa estrategia, Evelyn ha logrado cautivar público joven, ese adicto a las pantallas, pero que las suelta por momentos para apreciar el arte.

Son exposiciones itinerantes, van colonizando espacios, dejando una huella, un pincelazo, una imagen, y hasta versos que cambian mentes y abren el espectro a personas acostumbradas a lo elementalmente cotidiano. Y cuando digo versos es porque también han realizado lanzamiento de libros y conversatorios. La cachaca con corazón sinuano ha hecho una gran labor de gestión cultural, y a algunos no les gusta eso, que es de afuera, pero aja, el que no hace no deja hacer y se queda en el deplorable oficio de criticar sin hacer nada. Ella está haciendo y bastante… Esperamos que la sigan respaldando desde la empresa privada, instituciones públicas, universidades y practicantes de filantropía, para que Pintando 4 historias sea una vitrina permanente del arte cordobés.

Para el resto del año se vienen otras exposiciones con un toque vernáculo, muy local, con bríos de arte moderno y universal; si no describimos la aldea, es complicado describir el mundo, y de eso sí supo Marcial Alegría pintando todo lo concerniente a su natal San Sebastián y Fernando Botero inspirado en la cultura antioqueña. Menos Misisipi y más Sinú, menos reguetón y más porro (la música, no el que se fuma). Fortalecer la identidad cultural es indispensable para evitar futuras sociedades desmemoriadas, sin raíces y sin historias. El Alzheimer no solo ataca de forma individual, también ataca colectivamente con daños colaterales a sociedades ciegas a la cultura local.

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Saltando el charco, se viene una temporada de amalgama festivalera; algunos festivales se han catapultado en el fragor de la identidad cultural de sus pueblos y del mismo departamento, que hay que seguir apoyando; otros no han pasado de lo veredal: la caseta y el bullicio contaminante. Hay festividades que gozan de fastuosas inversiones que se van en el show y el espectáculo; otros de estos eventos dan votos. Pero ¿dónde está la ayuda para los artistas locales?, ¿dónde quedan los presupuestos para ayudar al artista de a pie? Los festivales no llegan a ellos; se quedan en la efervescencia del ruido popular. Urge, urge el Portafolio de Estímulos y Cultura Departamental… Eso de seguro ayudará a fortalecer el arte de nuestra región, porque la cultura no la construyen ni edifican los borrachos enmaicenados; la cimientan con esfuerzo los artistas; hacia allá hay que mirar.

Buen viento, buena mar

Posdata: Valioso homenaje en el Festival del Sinú de Lorica al gran Adriano Ríos, apreciable pintor y escultor de la región caribe. Manos benditas para contar historias y hacer memoria en pinceladas y esculturas. ¡Grande, Adriano!

Esperamos pronto esa escultura de David Sánchez Juliao sobre el WVM… (Willy Vuelto Mierda) No lo dije yo, lo dijo David en El Flecha.