Colombia incrementará su presencia militar en la frontera del Catatumbo tras la decisión del presidente Gustavo Petro de solicitar la militarización también del lado venezolano. La medida involucra ampliar el número más allá de los 25.000 efectivos del Ejército Nacional desplegados en esta zona estratégica.
El mandatario colombiano justificó esta acción como una respuesta necesaria para debilitar las estructuras criminales que operan en la frontera. La propuesta incluye una coordinación entre ambos países para enfrentar las organizaciones del narcotráfico que aprovechan la porosidad de la zona limítrofe.
“La coordinación entre los dos Estados” es fundamental para derrotar a las mafias, según expresó Petro en sus declaraciones públicas del jueves. El presidente considera que solo mediante la cooperación binacional se puede lograr un impacto real contra estas estructuras criminales.
La iniciativa surge mientras se intensifican las fricciones entre Washington y Caracas, con Donald Trump manteniendo una postura dura contra el gobierno de Nicolás Maduro. Esta situación coloca a Colombia en una posición delicada, especialmente por las relaciones diplomáticas que mantiene Petro con el líder venezolano.
Diversos sectores políticos cuestionan la proximidad del mandatario colombiano con Maduro, particularmente cuando Estados Unidos vincula al gobierno venezolano con actividades de narcotráfico a través del denominado Cartel de los Soles.
Petro contrarresta estas versiones negando la existencia de dicha organización criminal. El presidente colombiano argumenta que se trata de una construcción política de la “extrema derecha” para justificar intervenciones contra gobiernos no alineados con sus intereses.
La versión presidencial apunta hacia una red criminal diferente: la “Junta del Narcotráfico”, que según su análisis controla el tráfico de cocaína tanto en territorio venezolano como en diversas zonas colombianas. Esta organización tendría sus cabecillas ubicados en Europa y Oriente Medio, alejados de los focos de producción y tránsito.
El mandatario propone una alianza trilateral entre Colombia, Venezuela y Estados Unidos para desarticular estas redes criminales











