El presidente Gustavo Petro ordenó la expulsión inmediata de toda la delegación diplomática israelí en Colombia y denunció el tratado de libre comercio vigente tras calificar como “un nuevo crimen internacional de Netanyahu” la detención de dos ciudadanas colombianas en aguas internacionales mientras realizaban labores de solidaridad humanitaria con Palestina.
El mandatario instruyó a la Cancillería presentar todas las demandas respectivas, incluso ante la justicia israelí, e invitó a abogados internacionales a sumarse con juristas colombianos en la defensa del caso.
Las activistas fueron interceptadas durante su participación en misiones de ayuda humanitaria hacia Gaza.
La crisis diplomática entre Colombia e Israel comenzó el 1 de mayo de 2024, cuando el presidente Gustavo Petro anunció la ruptura de relaciones diplomáticas con el Estado israelí durante su discurso en la Plaza de Bolívar.
Petro calificó al gobierno de Benjamin Netanyahu de “genocida” por su ofensiva militar en Gaza y declaró que “si muere Palestina, muere la humanidad”.
La escalada continuó con medidas económicas concretas. En agosto de 2025, Colombia prohibió totalmente la exportación de carbón a Israel mediante un decreto que estableció restricciones estrictas y sin excepciones, argumentando que el mineral no podía servir para “alimentar una máquina de guerra” contra el pueblo palestino.
El 30 de marzo de 2025, Petro condicionó el restablecimiento de relaciones únicamente cuando Netanyahu deje el poder, prometiendo entonces establecer un consulado en Gaza y ofrecer asistencia médica a niños palestinos heridos.
Las tensiones se mantienen sin perspectivas de resolución mientras Netanyahu permanezca en el poder.








