El presidente Gustavo Petro afiló sus críticas hacia la gestión de los embalses de Urrá e Hidroituango y aseguró que la codicia motivó el manejo irresponsable de las principales represas del país, poniendo en riesgo la vida de miles de colombianos.
El mandatario señaló a través de su cuenta en X que los administradores de estos embalses permitieron su llenamiento completo sin aprovechar la capacidad de generación eléctrica, priorizando intereses económicos sobre la seguridad de las poblaciones.
“Dejaron llenar los embalses de Hidroituango y Urrá, por simple codicia”, expresó el jefe de Estado, quien agregó que el alcalde de Medellín debe explicar por qué impuso la maximización de utilidades de EPM, asociada al grupo GEA, por encima de la vida del pueblo del noreste antioqueño.
Petro extendió sus críticas a otras centrales como Salavajina y Betania, asegurando que permitir el llenamiento de los embalses sin utilizarlos para provocar escasez de gas constituye “simplemente una estrategia electoral contra la vida directa de los pueblos”.
El presidente cuestionó los contratos de futuros suscritos a precios de termoeléctricas de gas, diez veces superiores a los de generación hidroeléctrica. Según el mandatario, las represas disponían de energía casi gratuita que ahora descargan contra las comunidades campesinas.
“¿Con quién se reparten las ganancias?”, interrogó Petro, insinuando beneficios económicos irregulares detrás de las decisiones operativas de las centrales.
El jefe de Estado calificó los vertimientos de Urrá sobre los campesinos cordobeses como “la continuación de un crimen ambiental” y reiteró su exigencia para que el gerente de la hidroeléctrica renuncie de inmediato y asuma responsabilidades penales.
Las declaraciones presidenciales se producen mientras Córdoba enfrenta una emergencia humanitaria con más de 120.000 personas afectadas por las inundaciones provocadas por el desbordamiento del río Sinú.





