Dos meses después de las inundaciones que golpearon la vereda Cedro Cocido, corregimiento de Leticia en Montería, los 280 habitantes que allí residen siguen contando lo que perdieron. El inventario es devastador y dos de sus pobladores lo describieron con precisión y crudeza durante la visita que realizó la Personería de Montería al territorio.
Nelly del Carmen Madrid de Pérez, propietaria de la parcela La Ponderosa, perdió 1.400 bocachicos, 700 cachamas, cuatro novillas y tres marranos. Sus cultivos también quedaron arrasados, incluidos parte de los 120 árboles frutales que sostenían su economía. Había invertido en 14 bultos de melaza y sal, pasto sembrado para corte y una picadora valorada en 2.800.000 pesos, todo con miras a la temporada de partos de su ganado, de la cual proyectaba obtener entre 300.000 y 400.000 pesos semanales. No quedó nada de esa preparación. Hoy vende cocos y plátano, lo único que sobrevivió, para poder movilizarse, asumiendo 40.000 pesos por cada viaje a su parcela.
Francisco Esteban Mausa Benítez, también habitante de la vereda, describió las pérdidas colectivas de los 280 pobladores: enseres domésticos, colchones, televisores, electrodomésticos y la totalidad de la producción agrícola. Compañeros suyos tenían 200 matas de cacao, una hectárea de yuca y una hectárea de plátano que desaparecieron completamente bajo el agua, que alcanzó un metro y medio de altura en la zona.
Ambos coincidieron en que la recuperación depende enteramente de la ayuda externa, pues los recursos propios se agotaron o quedaron sepultados bajo el lodo.






