El presidente Gustavo Petro ordenó que ningún establecimiento militar se utilice para la posesión del nuevo presidente de la República, en respuesta a la propuesta de realizar la investidura de Abelardo De la Espriella fuera de la sede del Congreso.
“Los cuarteles militares y policiales están bajo mis órdenes hasta el momento que el nuevo presidente jure”, escribió el mandatario en su cuenta de X, donde recordó que hasta entonces él es el comandante supremo de las Fuerzas Militares y que “ningún oficial da el saludo militar a un civil sino cuando éste sea su comandante supremo”.
El jefe de Estado sostuvo que la transmisión del mando debe ceñirse a las normas vigentes. “Esas normas establecen que el presidente se posesiona ante el Congreso en sesión plena”, indicó, y agregó que la ley define la sede del Legislativo: “En los cuarteles no se hacen leyes, se hacen acciones de seguridad de defensa del pueblo y su vida”.
Petro también se refirió al gesto de su sucesor: “Que Abelardo no me de la mano, es más o menos, un halago, pero obedezco las leyes de la constitución de 1991”.
El mandatario cuestionó el proceso electoral al afirmar que “la soberanía nacional ha sido quebrantada por extranjeros que usurparon el derecho del pueblo a elegir libremente”, y sentenció: “Bolívar vuelve a morir”.
Anunció, además, que la espada de combate del Libertador retornará a la casa donde vivió con Manuela Sáenz, y que los retratos del presidente negro Carlos Nieto y del presidente indígena de 1854 se incorporarán al pasillo de los mandatarios.





