San Pelayo y su Festival Nacional del Porro

Por: Mario Sánchez Arteaga


La primera vez que escuché una Banda Musical de Viento fue un ocho de diciembre hace más de tres décadas en las fiestas de la Inmaculada Concepción en el Fandango del barrio Remolino del municipio de Lorica. Me llamó la atención esa música que interpretaban, los clarinetes, los bombardinos, las trompetas, los platillos, el redoblante y el bombo; un dialogo armónico entre ellos que erizaba la piel.

Era un niño que no llegaba a los 10 años. Al poco tiempo, en vacaciones de junio mis padres me levantaron una madrugada para ir a San Pelayo, un pueblo bucólico a menos de 30 minutos de Montería. Al llegar encontramos cientos de músicos que interpretaban dispersos en el Parque Principal las mismas melodías que había escuchado aquella noche decembrina en Lorica.

Era un goce colectivo entre las bandas y la aglutinada muchedumbre de personas que bailaban a su alrededor. Poco a poco se fueron enfilando las Bandas camino a la Plaza Maria Varilla para conformar La Gran Banda, una veintena de agrupaciones que a las 6.00 am interpretaban al unísono las mismas piezas musicales en tarima. ¡Era la alborada del Festival Nacional del Porro! Nunca he escuchado el himno nacional más hermoso y sublime que en aquella ocasión, los porros tradicionales quedaron en la memoria de un adolescente que desde entonces cada junio asistía por su cuenta a la emblemática festividad.

Desde 1977 San Pelayo pasó de ser una población agrícola a la meca de la música del Porro, quiérase o no, todo aquel que desee hablar o investigar sobre este folclor, se ve obligado a por lo menos mencionar o ir a esta localidad del Caribe Colombiano. No se le atribuye ser la cuna del Porro porque hasta ahora ningún pueblo a ciencia cierta se le ha comprobado la originalidad de serlo, según investigadores de renombre como William Fortich Díaz, su nacimiento se dio en las sabanas del Bolívar Grande, pero San Pelayo y su festival ostentan ser la cuna del “Porro Palitiao”, ese que emana un éxtasis melódico cuando dejan de tocar al parche del bombo y le pegan a una tablilla incorporada en el borde de este, ahí los clarinetes se sumergen en una celestial cadencia a la que conocemos como La Bozá.

Los cordobeses debemos apropiarnos más de nuestras raíces culturales e históricas, a veces desconocemos lo nuestro y damos relevancia a culturas ajenas que han llegado a través de la globalización. El Porro es nuestra música, nuestra música local, heredada de una transculturación entre europeos, africanos e indígenas, viene de la gaita. Ha tenido un proceso evolutivo, sus primeras Bandas datan de inicios del siglo XX.

Hoy podemos disfrutarlo instrumental o cantado, pasamos de agrupaciones tradicionales como La 19 de marzo de Laguneta, La Nueva Esperanza de Manguelito a formatos innovadores como lo realizado por Adriana Lucia y Martín Madera, fusionando los ritmos tradicionales con instrumentos modernos, fortaleciendo la música popular nuestra, llegando a las nuevas generaciones con una novedosa modalidad “El Pop – Rock”.

Un valioso aporte tanto al Festival como a la misma música del Porro se acarrea con la Licenciatura en Educación Artística de la Universidad de Córdoba, mediante sus egresados creando semilleros y escuelas de música en los territorios, ejerciendo producciones con elementos del jazz, de la música clásica, imprimiéndole un toque de universalidad y academia.

El Festival ha sido la plataforma para que El Porro este vigente, se ha convertido en la supervivencia de un género musical despreciado por las estaciones radiales comerciales, exceptuando las radios culturales y universitarias, es la vitrina anhelada del músico que ansiosamente espera año tras año su espacio para ser valorado, es el gran megaconcierto de una banda tradicional.

Hoy llega a su versión 45 declarado Patrimonio Cultural Inmaterial de la Nación, necesita más presupuesto tanto del Ministerio de Cultura, la Gobernación de Córdoba y la Alcaldía del municipio. La Fundación Festival Nacional del Porro debe ejercer con independencia, que sus organizadores sean conocedores del tema y lo visionen más como un mega evento de talla internacional. Tienen el escenario.

Que se prendan las velas e inicie el Fandango, que suene Rio Sinú, Maria Varilla, La Lorenza, Palo e Corraleja, Roque Guzman, El Conejo Pelao, El Binde y etc etc, a gozar de una de las fiestas más originales de la costa Norte Colombiana, el Festival Nacional del Porro.



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