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Padres ausentes emocionalmente

Por: Marta Sáenz Correa


Las muestras de afecto y amor son necesarias para el desarrollo del ser humano, porque somos seres sociales que necesitamos de contacto y vínculos afectivos. La presencia de los padres es fundamental para el bienestar de los hijos; el amor, el apoyo, la autoridad y el ejemplo de los padres son irremplazables, y carecer de alguna de estas figuras genera vacíos y heridas que perduran aún en la vida adulta y afectan las relaciones, personalidad y autovaloración de los individuos.

La herida de la ausencia emocional se forma cuando los padres sólo están presentes en lo material pero no en lo emocional en la educación de sus hijos; se da por hecho que el hijo ya sabe que los padres lo quieren porque le pagan el colegio, le dan de comer, le compran juguetes, aun cuando el niño no siente ese amor de sus padres hacia él. En el caso de que los niños apenas tengan contacto con sus padres o sientan que su madre o su padre está ausente, pueden tener problemas emocionales en el futuro.

El vínculo entre padres e hijos, y el contacto en los primeros años de vida es esencial, pero ese vínculo hay que mantenerlo más allá de su época de bebe. Los niños necesitan un referente para crecer, un espejo en el que mirarse, y una persona que le acompañe, le escuche y que esté con él cuando le necesita.

Se cree que por estar presente en el hogar no se es un padre ausente, sin embargo, si no hay conexión emocional con los hijos, aunque estés presente eres un padre ausente. Recuerda, un niño no sólo está solo cuando los padres no están en casa; están solos cuando los dejan ver televisión o a jugar con la tableta para que no molesten.

Los niños necesitan sentirse amados, crear apego, tener vínculos seguros, y ser atendidos y orientados. Si no se suplen estas necesidades, se produce una desprotección que influye no solo en su estabilidad emocional, sino en su seguridad y deseos de salir a aprender de ese mundo complejo en el que se tiene que integrar. Es necesario que cada padre y madre tome en cuenta que su presencia activa es esencial.

Debemos hablar con los hijos aun siendo niños, escuchar sus ideas, sus problemas, lo que nos tienen que decir; esto nos acerca y ayuda a fortalecer los vínculos.

PARA DESTACAR:

“La mayor enfermedad hoy día no es la lepra ni la tuberculosis, sino más bien el sentirse no querido, no cuidado y abandonado por todos”. Teresa de Calcuta.



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