Medio ambiente y acuerdos de paz de La Habana, demagogia vs efectividad

Por: Javier De La Hoz *


Mucho se escribió a la fecha sobre los acuerdos de paz, acuerdos por decir lo menos controvertido desde muchísimos frentes, opiniones informadas y serias, otras pasionales cargadas de un evidente sesgo político, en fin, se dijeron y dicen tantas cosas en medio de una agotadora polarización.

Ahora bien, al margen de cualquier sesgo ideológico o político, debo decir que muy, a pesar de que no se incluyó expresamente un capítulo ambiental, desde la misma parte introductoria, el “Acuerdo Final Para la Terminación Del Conflicto & La Construcción de una Paz Estable y Duradera” y atendiendo al enfoque territorial del mismo, se reconoce explícitamente que se debe garantizar la sostenibilidad socio-ambiental fundamentada en la participación ciudadana, consagración esta que no es novedosa, pero si de suma importancia, premisa fundamental que parecen olvidar algunas autoridades ambientales al momento de expedir licencias, permisos o autorizaciones ambientales.

A renglón seguido en el punto 1 del acuerdo, se hace especial énfasis en la garantía de un ordenamiento socio-ambiental sostenible como presupuesto para lograr el cierre de la frontera agrícola, y así, a lo largo de los acuerdos se hace mención al desarrollo sostenible, ahora bien, no se necesitan mayores análisis para concluir que, si negociar fue complicado, la implementación eficaz del acuerdo resulta aún más compleja.

En el año 2018 fue expedido el Conpes 3892 del 2018, el cual contiene el plan marco de implementación de los acuerdos de La Habana, donde se establecen 501 indicadores y un costo indicativo de 129,5 billones de pesos de 2016, estos dos datos ponen de presente la altísima complejidad para lograr la efectividad de los acuerdos.

Un pilar sobre el que se erigió el acuerdo de Paz fue consagrado en el punto 1, “Hacia un Nuevo Campo Colombiano Reforma Rural Integral”, para este efecto  se estableció que previamente se debía avanzar en un plan de zonificación ambiental cuya fecha límite para culminarse era el año 2018, básicamente lo que se busca con este instrumento es determinar sobre qué áreas no deben adelantarse actividades ganaderas o agrícolas y ser destinados a protección ambiental, finalmente el 29 de diciembre de 2021 a través de la resolución 1608 el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible adopto el Plan de Zonificación Ambiental objeto del punto 1.1.10 del acuerdo final de Paz, esto es, con entendibles tres años de atraso.

Este dato nos muestra la dimensión del reto, la construcción de Paz ambiental en Colombia fundamentada en una verdadera y efectiva participación ciudadana es una tarea titánica que debe estar alejada de los sesgos ideológicos y políticos, al final de la historia quienes siguen sufriendo y soportando la conflictividad socio-ambiental son las comunidades en esa Colombia profunda y olvidada, situación está que repercute en las actividades económicas que inversionistas serios y responsables pretenden adelantar en el país, y digo esto porque no en pocas ocasiones estas comunidades olvidadas históricamente por el estado ven como su única tabla de salvación a esa empresa privada que llega a hacer presencia en sus territorios mientras el estado, principal responsable de la situación durante décadas no ha mirado más allá de los cerros orientales en la fría Bogotá.

Javier De La Hoz
Country Director For Colombia / Green Cross United Kingdom
[email protected]
@javierdelahoz20