Descentralización para una distribución justa

Por Carlos Ordosgoitia Sanin


Las regiones sin duda alguna necesitan de una mejor distribución de los recursos de cara a una mayor autonomía en la disposición de las inversiones encaminadas a la materialización de los proyectos de gran impacto de municipios y departamentos.

Para ello, se requiere de un proceso de solidificación de las regiones que minimice la dependencia del Gobierno Nacional, así como una evaluación de la clasificación de los municipios con el propósito de una distribución justa.

Las regiones deben dejar de depender del nivel central para lograr cambios profundos en la administración pública, lo que debe conllevar a una transformación de las realidades de cada región del país, afrontando retos como la migración, la pobreza, el desplazamiento, la seguridad, la taza de desocupación, la informalidad, entre otros problemas.

Desde esa perspectiva, se hace necesaria la cesión de competencias por parte de la Nación a las ciudades capitales, acción que debe ir acompañada de la regionalización del Presupuesto General, toda vez que las ciudades capitales se han consolidado como polos de desarrollo y centros de dinámicas políticas, sociales y económicas.

La descentralización implica mirar hacia las regiones para impulsar procesos de desarrollo en los que haya voluntad política y la creación de equipos técnicos y administrativos para la planificación, el crecimiento ordenado y el fortalecimiento de la competitividad. Entre más se fortalezcan los municipios podremos estar a tono con los mercados internacionales logrando así alianzas comerciales estratégicas y la atracción de inversionistas que le apuesten a la generación de empleo.

Es así como el país le debe apuntar a la creación del Plan Decenal Capital en el que he propuesto la búsqueda de inversiones que se extiendan más allá de los cuatro años de un gobierno territorial, con relación a los aportes financieros a los que se comprometa el Gobierno Nacional, con el fin de brindar soluciones reales a los grandes
problemas estructurales de las regiones y trazar una sólida hoja de ruta de inversiones a corto, mediano y largo plazo.

De esta manera lograremos una consolidación de proyectos alejados de colores políticos y pensados única y exclusivamente en el mejoramiento de la calidad de vida de los colombianos.