1 año atrás

¿Cuál es el cuento con la innovación y la creatividad?

Por: Boris F. Zapata Romero / Consultor en Competitividad y Desarrollo Económico

La Organización de las Naciones Unidas (ONU) celebra el Día Mundial de la Innovación y la Creatividad, para promover la innovación y la creatividad por el papel fundamental que juegan en el desarrollo sostenible.

El objetivo principal de este día, 21 de abril, es concienciar sobre la importancia de la innovación y la creatividad frente a los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) para encontrar soluciones a los desafíos globales actuales, como el cambio climático, la desigualdad económica y la falta de acceso a servicios básicos como la educación y la salud.

Además, la celebración de este día también busca fomentar la colaboración y el intercambio de ideas entre personas para inspirar nuevas formas de pensar y abordar los retos de la productividad, la inclusión o la atención a problemas sociales.

Impulsar la innovación es importante porque tiene una serie de impactos positivos desde la economía hasta el bienestar social, y la intersección entre ambas dimensiones.

Por ejemplo la creación de empleo. Según un informe de la Comisión Europea, cada euro invertido en investigación y desarrollo (I+D) genera 0,45 euros adicionales en ingresos y un aumento del empleo del 0,11%, según se evaluó al revisar el impacto del Séptimo Programa Marco de Investigación y Desarrollo Tecnológico (FP7) de la Unión Europea, que se desarrolló entre 2007 y 2013.

La innovación también está relacionada con el crecimiento económico y la competitividad. Según un informe de la OCDE, el 50% del crecimiento económico entre 1995 y 2015 se debió al aumento de la productividad, y este aumento también tiene una relación positiva con la innovación como lo señala la Universidad de Manchester: las empresas que invierten en innovación son un 25% más productivas que las que no lo hacen.

Y por supuesto, este crecimiento económico jalado por la innovación puede ayudar a resolver problemas sociales importantes. Por ejemplo, en cuanto a la salud humana, según estudio de la OMS, la innovación en tecnología médica puede mejorar la atención médica y salvar vidas en países de bajos y medianos ingresos; y también frente a la salud del planeta, como lo establece el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, frente al reto de reducir significativamente las emisiones de gases de efecto invernadero.

A pesar de que el tema es evidentemente valioso para el desarrollo sostenible, no todos los países han logrado fomentarla de la misma manera. En el caso de Colombia, hay varias razones por las que puede haber sido difícil impulsar la innovación, como la de inversión en investigación y desarrollo.

Según el Observatorio Colombiano de Ciencia y Tecnología, en 2020, Colombia invirtió solo el 0,22% del PIB en investigación y desarrollo, una cifra muy baja en comparación con otros países de la región.

Aunque se han implementado políticas públicas para fomentar la innovación en Colombia, algunas de ellas no han sido efectivas o no han sido implementadas adecuadamente por la falta de visión en especial de los gobernantes locales. No es sino ver las gestiones y cifras de cada departamento o municipio, con las concebidas excepciones de siempre.

Pero además hay responsabilidades fuera de lo público. Hay una brecha entre la investigación académica y las necesidades del sector empresarial, lo que dificulta la transferencia de conocimiento y tecnología. Y la falta de cultura de innovación, pues aunque hay empresas innovadoras en Colombia, no hay una cultura generalizada que impulse la construcción de nuevas ideas y proyectos.

Una frase célebre, que orienta sobre la importancia de la adopción de la innovación para la competitividad, es la siguiente:

“No es la especie más fuerte la que sobrevive, ni la más inteligente, sino la que mejor se adapta a los cambios”, Charles Darwin.

Esta frase, aunque se refiere a la evolución de las especies, se puede aplicar en un entorno empresarial cada vez más complejo, y un mundo que grita auxilio en cada esquina.

La adopción de la innovación permite nuevos productos y servicios, mejorar la eficiencia operativa, reducir costos y mejorar la experiencia del cliente o usuario. No adoptar la innovación significa quedar rezagadas en un mercado cada vez más competitivo para las empresas, y reducir a la mínima expresión los impactos de esfuerzos gubernamentales y de organizaciones sociales por el desarrollo sostenible.

Boris F. Zapata Romero

Consultor en Competitividad y Desarrollo Económico