Científicos y empresarios: pilares de la economía del conocimiento

Por: Boris Zapata Romero


Siempre le digo a mis hijos que hay tres héroes reales: los científicos, los empresarios y su mamá.

En el vaivén de la historia, las dos primeras figuras brillan como faro guía en la senda del progreso. La tercera es para cada uno de nosotros amor hecho carne y el poder real de la casa, así que no es necesario explicar su importancia. Por su parte, los científicos y los empresarios son como las piezas clave de un rompecabezas, complementándose para construir un mundo mejor. ¿Cómo valoramos su importancia y cómo se entrelazan para formar la economía del conocimiento? Dejemos que la historia y el presente nos revelen su significado.

Los científicos son como exploradores de lo desconocido. Imagina a Marie Curie descubriendo la radiactividad o a Albert Einstein desentrañando los misterios del universo. Su curiosidad y dedicación han despejado el camino hacia avances que transforman la sociedad. En nuestros días, científicos como los de Colombia han trabajado en investigaciones sobre nuestra biodiversidad única y exuberante, o en alternativas sostenibles para la agricultura, abriendo puertas hacia un futuro más esperanzador.

Pero estos descubrimientos no se quedarían en el papel si no fuera por los empresarios. Ellos son como artesanos que convierten ideas en realidades tangibles. Desde Steve Jobs, quien llevó la tecnología a nuestros bolsillos con Apple, hasta empresarios colombianos que vienen desarrollando proyectos innovadores en áreas como la energía renovable, la provisión logística o la tecnología médica. Son ellos quienes impulsan la economía, crean empleos y llevan los frutos de la investigación científica al mercado.

Ahora, ¿cómo podemos valorarlos aún más y aprovechar su importancia para forjar una economía del conocimiento? Aquí entra en juego el apoyo de la sociedad y el gobierno. Fomentar la educación científica desde temprana edad es clave. En países como Colombia, la inversión en centros de investigación y la colaboración entre universidades y empresas son pasos vitales para cultivar este entorno propicio.

Observemos países como Costa Rica, una nación de ingresos medios similar a Colombia. Costa Rica ha logrado destacar en innovación y tecnología, en gran parte debido a su enfoque en la educación científica y la promoción de la investigación. Empresas emergentes en áreas como la biotecnología y la informática han florecido, creando empleos y contribuyendo al desarrollo económico del país.

En este viaje hacia la economía del conocimiento, necesitamos abrir las puertas a más mentes inquisitivas. Animemos a los jóvenes a explorar la ciencia y el emprendimiento, a no tener miedo de fallar y a abrazar la innovación. Apoyemos políticas que fomenten la colaboración entre científicos, empresarios y el gobierno para crear un ecosistema propicio para el crecimiento y la prosperidad. Esta sinergia es la chispa que enciende el motor del progreso, y abre las puertas a una sociedad que celebre la creatividad, el conocimiento y el espíritu emprendedor.

Boris F. Zapata Romero

Consultor en Competitividad | Desarrollo Económico | Gerencia Estratégica