Happy Lora y los golpes de hace 37 años

Por: Mario Sánchez Arteaga


No ha existido aún en la historia de Córdoba un estallido de alegría y jolgorio más grande que la del 9 de agosto de 1985.

Nadie le ha proporcionado a Montería mayor orgullo y honor que Miguel “Happy” Lora. ¡Esa fecha es inolvidable! El nombre de la ciudad se internacionalizó gracias a la heroica hazaña del pugilista cordobés al ganar el Título Mundial del Peso Gallo del Consejo Mundial de Boxeo (CMB) ante el mexicano Daniel Zaragoza en Miami.

Después de Pambelé convertirse en Campeón del Mundo en 1972, el primer campeón que tuvo el país; La epopeya de Lora Escudero fue el suceso deportivo en el mundo del boxeo colombiano más relevante.
Montería era un nombre desconocido en el mundo, paso del anonimato a estar en los principales titulares de los más prestigiosos diarios del planeta. Al mencionar al boxeador de inmediato se daban los créditos de su ciudad natal y el entorno que lo formó como todo un héroe.

Para las décadas del 60 y 70 había una fiebre de boxeo, el hambre en los estratos bajos tenía la ilusión de saciarse las necesidades a punta de puño. Se practicaba con muchas dificultades, no había acceso a las indumentarias pertinentes para ejercer dignamente este deporte, sin embargo, poseían calidad pugilística en boxeadores que sobresalieron como Samuel Gómez, Cipriano “Barbulito” Zuluaga, Luis tapias, Bernardino Rubio, Nicanor Camacho, Luis Zuñiga y Francisco “El Yata” Durando. De esa generación sale “Happy”, apodo con el que era popularmente reconocido Miguel Lora Escudero.

Un extrovertido y carismático adolescente a quien le veían más futuro en el fútbol por su rapidez y no en el deporte de las narices chatas.
Fue en el patio del entrenador Ivo López Castelar, en un improvisado gimnasio ubicado en la calle 23 entre 8 y 9 donde descubren sus cualidades boxísticas, asomándose por encima de la pared, hasta un día decidirse y ponerse los guantes de verdad. Allí comienza la ilusión y poco a poco se fue formando, ganando la medalla de oro como aficionado en el año 1977, en la categoría Súper Mosca obtuvo el Título Centro Americano y del Caribe en el año de 1980.

En 1983 obtiene el Título Americano en el Peso Gallo. De toda su trayectoria se destacan 40 victorias y 3 derrotas. Ostentó el título mundial de los gallos en 7 peleas, perdiéndolo en su octava defensa con el mexicano Raúl “El Jibaro” Pérez.

Han pasado 37 años y aún no olvidamos aquella noche gloriosa y expectante, se respiraba un ambiente de suspenso y esperanza. Los radios y televisores (en su mayoría blanco y negro) esperaban la trasmisión desde Los Estados Unidos. De la ciudad de Montería viajó una delegación de empresarios para presenciar la afamada pelea, entre ellos William Salleg Sofán, Ramón Jaller Dumar, Alonso Patiño, Enrique Vega Pineda, Miguel Garcés, Eugenio Pineda Cabrales, Alfredo Bechara, Oscar Gómez y Bernardo Vega. Otros que también se embarcaron en esa aventura fueron los periodistas Alvaro Díaz Arrieta, Robinson Suárez, Humberto González Kerguelén, Edwin Tuirán Ruíz y Campo Elías Teherán Diz, para transmisión y cubrimiento radial.
Bajo el adiestramiento del argentino Amilcar Brusa, Happy estaba de local, parecería que toda la colonia de colombianos se aglomeró en el Tamiami Fairgrounds Auditorium a corear su nombre, todos viendo el juego de cintura, sus movimientos en todo el ring, su exitosa defensa, los reflejos, la precisión de sus golpes que llevaron a la lona al mexicano Zaragoza una vez en el cuarto asalto y dos veces en el quinto. Sin embargo, la pelea se prolongó a 12 round.

Su contendor era un experimentado boxeador que no logró sopesar la tortura en el cuadrilátero por unos puños de hierro que esa noche se consagrarían a los marcados caminos de la gloria.

A Happy Lora no solo le debemos la alegría que nos embarga haber tenido un Campeón Mundial de Boxeo, sino la internacionalización del sombrero vueltiáo, fue él quien llevó a la vitrina global este atuendo de nuestra cultura sinuana en ese entonces desconocida, luciéndolo en todos sus combates. Quienes tuvieron la fortuna de presenciar la pelea en Miami, cuentan que aún la piel se eriza y se mueven los sentimientos más profundos del alma al recordar ese momento cuando salió del camerino un humilde monteriano, con la bandera tricolor, el sombrero de vueltas en su cabeza y sonando el porro María Varilla por los parlantes del recinto, mientras toda la muchedumbre de personas asistentes se colocaba de pie.

Happy desde entonces se convirtió en el héroe de esa generación de los años 80 y 90 que no olvidan la noche del 9 de agosto de 1985.

Sin embargo, luego de intentar recuperar fallidamente el título en dos ocasiones frente a Gaby Cañizales y Rafael del Valle buscando el retiro, el campeón ha incursionado en la política, como ganadero, cantante de vallenatos, actor de telenovelas y seriados, participante en Realitys Shows demostrando ser muy polifacético.

No en vano ha sido nominado 4 veces al Salón Internacional de la Fama del Boxeo en la ciudad de New York.

Aunque hayan pasado 37 años de aquel suceso deportivo, Happy aún es asediado por las personas cuando frecuenta el centro de la ciudad, mucho más en el interior del país. Su forma de ser extrovertida, carismática, sociable, le permite aún más aferrarse a no ser olvidado por la sociedad. El mundo vanagloria a los hombres y con el tiempo los desconoce, pero estoy completamente seguro que Miguel “Happy” Lora fue, es y será por siempre nuestro campeón.

Posdata: La ciudad ya tiene un coliseo que lleva su nombre y un monumento a las afueras de ese mismo escenario. Para cuándo la primera biografía de este ilustre personaje? ¿Qué pluma se anima?



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