Fuertes combates entre unidades del Ejército Nacional y guerrilleros del Ejército de Liberación Nacional, ELN, sacudieron durante la noche del viernes 17 y la madrugada del sábado 18 de abril la zona rural del Catatumbo, en los límites entre los municipios de El Tarra y Tibú, en Norte de Santander, generando pánico entre las comunidades campesinas y la amenaza de un nuevo desplazamiento masivo.
Los pobladores de la región describieron una noche marcada por sobrevuelos constantes y explosiones que, según sus propios testimonios, “estremecieron la tierra.” La intensidad de los combates encendió las alarmas en una zona que ya acumula semanas de recrudecimiento del conflicto armado.
Los choques se desencadenaron horas después de que el Ejército reportara el hallazgo de una piscina clandestina con hidrocarburos presuntamente hurtados por el ELN en la misma área. La infraestructura ilegal estaba acondicionada con artefactos explosivos como mecanismo de protección.
Cuando las tropas adelantaban la verificación del terreno para incautar el combustible y destruir de forma controlada los explosivos, integrantes del ELN los atacaron, desatando un combate directo en el lugar.
Posteriormente, mientras una columna militar transitaba por la vía que conecta la vereda Tres Bocas con el casco urbano de Tibú, fue atacada con explosivos. El ataque dejó varios soldados afectados por aturdimiento, según informaron las comunidades de la zona.
Las familias campesinas del Catatumbo anticipan un nuevo éxodo masivo ante el deterioro de las condiciones de seguridad. La región ya había vivido desplazamientos de gran escala en semanas anteriores como consecuencia de la escalada del conflicto entre las fuerzas militares y el ELN en ese territorio.






