El fiscal Mario Burgos presentó su renuncia voluntaria e irrevocable a la Fiscalía General de la Nación, con efectos a partir del próximo 11 de mayo de 2026. La decisión, formalizada mediante carta dirigida a la Fiscal General Luz Adriana Camargo Garzón y otros altos directivos de la entidad, estuvo acompañada de una solicitud urgente de medidas de seguridad para él y su familia, ante lo que describió como una situación de riesgo que enfrenta en la actualidad.
Burgos dejó claro que su salida obedece a razones personales y profesionales que lo llevan a cerrar este ciclo dentro del ente acusador. El fiscal se desempeñaba como Fiscal 52 Delegado ante el Tribunal de Distrito de Bogotá, adscrito a la Dirección Especializada para los Delitos contra los Recursos Naturales y el Medio Ambiente, vinculada a la Criminalidad Organizada.

La solicitud de protección es uno de los puntos más llamativos del documento. Burgos pidió expresamente que la Fiscalía adopte medidas urgentes, prioritarias y eficaces para salvaguardar su integridad y la de su núcleo familiar, sin precisar en el texto conocido la naturaleza concreta de la amenaza.
Durante su carrera en la entidad, Burgos participó en investigaciones de alto perfil. Trabajó en el caso de Jhonier Leal, en la investigación por el homicidio del fiscal paraguayo Marcelo Pecci, en la condena de una rectora por el caso de acoso contra Sergio Urrego y en las etapas iniciales del proceso contra Nicolás Petro, hijo del presidente Gustavo Petro.
Al cerrar su carta, el funcionario expresó satisfacción por su trayectoria y confianza en que los casos bajo su responsabilidad continuarán su curso conforme a la ley y la Constitución. Señaló que espera que esas investigaciones concluyan con decisiones judiciales coherentes con el trabajo adelantado.
La Fiscalía no se pronunció de manera inmediata sobre la solicitud de medidas de seguridad ni sobre quién asumirá los procesos a cargo de Burgos tras su retiro.









