La producción de miel en Córdoba cayó un 60% durante los primeros meses de 2026 como consecuencia directa de las inundaciones y lluvias prolongadas que afectaron al departamento.
Esteban Rangel, representante de la empresa Apromiel, confirmó el pasado que el sector apícola cordobés sufrió uno de sus peores golpes recientes por cuenta del fenómeno de lluvias, que alteró los ciclos de floración de los árboles melíferos y redujo drásticamente la actividad de las colmenas.
La afectación no sorprende al gremio. La apicultura depende directamente de las condiciones climáticas: sin floración, las abejas no producen miel en volúmenes comerciales.
Las lluvias sostenidas de inicio de año impidieron ese proceso natural durante semanas, generando un déficit en la cosecha que golpeó tanto a grandes productores como a los pequeños apicultores que concentran su actividad principalmente en Tierralta, el municipio con mayor número de asociaciones y empresas del sector en el departamento.
Rangel indicó que con la llegada del verano los árboles melíferos retomaron su ciclo de floración y la producción comenzó a mostrar signos de recuperación.
El sector enfrenta además un reto estructural que las inundaciones dejaron en evidencia: la agremiación apícola del departamento sigue siendo débil y los canales de comercialización para los pequeños productores son insuficientes.
Rangel señaló que el producto cordobés tiene calidad para competir, pero que sin redes de distribución consolidadas, llegar a nuevos mercados nacionales e internacionales seguirá siendo el principal obstáculo del renglón melífero en Córdoba.






