La compañía Drummond quiere perforar el próximo año el primer pozo de yacimientos no convencionales en Colombia. Así lo pidió en Cartagena (Bolívar) Alberto García, country manager de Drummond Energy, durante un panel de la IX Cumbre del Petróleo, Gas y Energía.
“No estamos apresurando una decisión”, afirmó el directivo. Recordó que el país lleva 15 años de debate sobre el fracking, que el Consejo de Estado estudió el marco regulatorio durante casi cuatro años y que el Congreso de la República ha tenido siete debates que terminaron sin prohibir la técnica.

García sustentó la urgencia con el precio del gas. La planta de generación de Drummond paga hoy entre 35 y 38 dólares por millón de BTU de gas importado para producir electricidad, mientras la empresa exporta carbón a 4 dólares por la misma unidad de energía. “Una gran contradicción”, dijo.
La firma, que lleva 31 años en el Cesar, tiene contratos firmados en la cuenca Cesar-Ranchería. Yeny Cortés, vicepresidenta de Operaciones, Regalías y Participaciones de la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH), confirmó en el mismo panel que el Gobierno Nacional decidió sacar adelante estos proyectos. Agregó que los inversionistas piden reglas claras durante toda la vida de los contratos.
Hoy ninguna ley prohíbe el fracking en Colombia. El Decreto 3004 de 2013 y la Resolución 90341 de 2014 del Ministerio de Minas y Energía regulan los yacimientos no convencionales, y el Consejo de Estado confirmó su validez en una sentencia del 7 de julio de 2022.
El presidente Abelardo de la Espriella anunció en su posesión, el 7 de agosto, que abriría la puerta a esta técnica con controles ambientales. Mientras tanto, el Senado tramita el Proyecto de Ley 011 de 2026, que el gobierno anterior radicó el 20 de julio para prohibirla.
Colombia importa hoy el 40 % del gas que consume. Para García, los yacimientos no convencionales ofrecen, además de seguridad energética, “un camino real y disponible para la recuperación económica del país”.





