A pocas horas del Día sin Carro y sin Moto, que regirá este martes 22 de septiembre entre las 8:00 a. m. y las 4:00 p. m., los monterianos expresan posturas encontradas frente a la jornada.
Susmary Martínez Pacheco, quien atiende un negocio en la ciudad, recibe la medida con agrado. “Descansa uno del ruido de los carros. El ambiente se relaja”, afirmó. Abrirá su local como todos los días y llegará caminando, pues no tiene bicicleta.
Juan David comparte ese entusiasmo y destaca el beneficio ambiental. A su juicio, estas iniciativas representan “granitos de arena” que le sirven al planeta frente a los cambios del clima.
Gabriela, en cambio, rechaza la jornada. Ella se transporta en moto y considera que el trayecto entre su casa y el trabajo resultará más complicado.
Desde el comercio, Blanca Márquez plantea la inconformidad más fuerte. Reconoce el propósito ambiental, aunque juzga innecesaria una medida aislada al año y propone reforzarla con otras acciones. Según su cálculo, las ventas caen hasta un 70 % durante esa fecha. Por eso ella y su personal madrugarán y permanecerán en el local hasta las seis de la tarde, cuando retorne el transporte. “Montería no tiene un servicio público eficiente”, sostuvo.
Eduardo Amaya respalda la iniciativa por sus efectos en la calidad del aire, aunque advierte que el trabajador informal enfrentará restricciones para cumplir sus labores.
Ricardo Eli coincide con los comerciantes y asegura que la actividad económica permanecerá frenada hasta las cuatro de la tarde.





