El presidente Abelardo De La Espriella ordenó al director de Migración Colombia deportar sin dilación a los migrantes venezolanos en condición irregular que cometan delitos o tengan anotaciones judiciales. La medida hace parte de una ofensiva contra las estructuras criminales que operan en la capital del país.
El mandatario dijo que en la ciudad delinquen el Tren de Aragua, el ELN y otras bandas, entre ellas la de “los ingenieros”, cuyo cuadro principal fue capturado recientemente. Anunció que las acciones se reforzarán en Suba, Kennedy y Ciudad Bolívar. La prioridad será proteger a comerciantes y transportadores, que son las víctimas más frecuentes de la extorsión. “Ningún colombiano tiene por qué pagarle a un criminal para poder trabajar”, afirmó.
Otra de las medidas tiene que ver con las cárceles. De La Espriella le ordenó al director del Inpec trasladar a centros de reclusión de otros departamentos a los capturados en Bogotá, para evitar que sigan ordenando extorsiones desde prisión. Calificó como un error histórico mantener a los detenidos en la misma ciudad donde cometieron sus delitos.
El Gobierno también anunció acciones para proteger a los menores de edad del reclutamiento criminal. Además, respaldó la figura de los gestores del orden, creada por la administración del alcalde Carlos Fernando Galán, que permitirá a la fuerza pública concentrarse en operativos de mayor impacto.
Según el presidente, la estrategia la desarrollarán juntos la Nación, el Distrito, la Fiscalía y la fuerza pública para frenar lo que llamó una “pandemia criminal” que golpea a una ciudad acostumbrada a trabajar.





