El presidente de Chile, José Antonio Kast, dio inicio este jueves 16 de abril a la fase operativa del Plan Escudo Fronterizo, cumpliendo una de sus principales promesas de campaña con el despegue del primer vuelo de expulsión de migrantes desde Santiago a las 7:45 a.m. en una aeronave de la Fuerza Aérea chilena.
El primer grupo deportado estuvo conformado por 40 personas con antecedentes penales o faltas administrativas migratorias, cuyos destinos son Bolivia, Ecuador y Colombia. Fuentes locales señalan que varios de los expulsados tienen vínculos con el crimen organizado, aunque el gobierno no precisó detalles individuales de los casos.
En cadena nacional, Kast justificó la medida señalando que el gobierno anterior le entregó un país con más de 300.000 extranjeros en situación irregular. “No deben continuar en nuestro país”, afirmó el mandatario, quien calificó el sistema de expulsiones como continuo y sostenido en el tiempo.
La decisión ya genera impacto en la región. Perú declaró estado de emergencia en su frontera sur ante el flujo migratorio que podría derivarse de las deportaciones chilenas, mientras Colombia y Ecuador se perfilan como receptores de parte de los expulsados, incluyendo personas señaladas de pertenecer a estructuras del crimen organizado.
El gobierno chileno anunció que los vuelos y traslados terrestres continuarán de forma regular como parte de la política migratoria de la administración Kast.






