Hay una célebre frase muy utilizada de tiempos antiquísimos que la utilizan entre marineros para desear buen viaje, sin contratiempos y llegada a puerto seguro “Buen viento, buena mar”. La tradición oral fue transfiriendo la frase por agua, tierra y aire. Hoy la utilizamos no solo para los marinos, se utiliza para augurarle buenos tiempos en cualquier momento o circunstancia a las personas.
El pasado 1 enero tomaron posesión de sus cargos el Gobernador de Córdoba Erasmo Elías Zuleta Bechara, y el Alcalde de la ciudad de Montería, Hugo Fernando Kerguelén. El evento de la gobernación fue impecable, una organización y protocolo milimétricamente medido. La cultura jugó un papel preponderante. El performance o puesta en escena de las riquezas culturales de nuestro departamento, liderado por la artista Raquel Pacheco, fue magistral. Una actuación que nos demuestra quiénes somos, de dónde venimos y todo ese tesoro invaluable que debemos conservar y fortalecer. El retrato en vivo elaborado por el maestro Gabriel Atencio, a un costado del escenario, fueron señales de la mirada fija al sector cultural para el próximo cuatrienio. Un sector que pide a gritos ayuda e inversión.
En menos de 3 días de estar en su despacho, el gobernador se reúne con el sector turístico de Córdoba, sosteniendo lazos de confianza y comenzando a articular procesos que lleven a fortalecer este sector y consolidar proyectos de gran envergadura. De esa importante reunión anunció la creación del “Instituto de Fomento y Promoción de Turismo, Patrimonio y Cultura”, así como la sede de la Gobernación en Bogotá, esta última con la finalidad de promocionar la oferta turística del departamento.
Cultura y turismo son un binomio exitoso, van de la mano, son sectores poseedores de fortunas tangibles e intangibles que no solo quedan en una fachada decorativa para postales y banner, le aportan a la economía local y generan empleo. Bien organizadas y planificadas las iniciativas, desde el turismo se puede aprovechar el patrimonio cultural, generando recursos para la conservación del mismo. De saber hacer una buena combinación, podrían convertirse en la principal actividad económica de nuestro departamento. No en vano, Zuleta Bechara está fijando la mirada ahí, aunque en deuda si estamos con ambos sectores. Debemos de pasar de la figura caricaturesca de ponernos el sombrero de vueltas, la foto en paisajes paradisiacos o lucir prendas artesanales simplemente por imagen. Es hora de implementar políticas que lleven a convertirnos en potencia en cultura y turismo. ¡Hay material!
Por estos días leía una frase de Emilia García Elizondo, nieta de Gabriel García Márquez, quien dirige la Fundación Casa de la Literatura Gabriel García Márquez “Era muy ‘padre’ convivir con Gabo porque todas las historias que escribía y las ideas que tenía en la cabeza las compartía hasta en la hora de la comida”. Creo que también el actual gobernador debió copiar muchos aspectos de su abuelo, Don Elías Bechara Zainúm, uno de los hombres más ilustres y visionarios de Córdoba, considerado el padre de la educación de nuestra región. El gobernador carga sobre sus hombros no un fantasma, sino un legado formidable.
El turismo ha permitido que se comience a valorar parques y reservas naturales, hoy enfocadas al Eco Turismo. Las riquezas naturales y culturales del departamento de Córdoba son grandiosas, aún todavía hay varios territorios vírgenes, desechados, que pueden convertirse en atractivos para el extranjero, dándole un buen enfoque desde lo ambiental, económico y social.
La cultura necesita de más presupuesto, mayores inversiones en infraestructura, escenarios idóneos para eventos de esta índole. Los artistas necesitan incentivos económicos para proyectar su arte. Pasar al emprendimiento con una ley de estímulos locales de amplia convocatoria.
En una ocasión fui a entrevistar al maestro Pablo Flórez en Ciénega de Oro, y al entrar a su casa me gritó desde el patio “Si vienes a traerme reconocimientos o diplomas, en la pared no cabe uno más. Necesito es plata para grabar y vivir de mi música”. Los que han tenido la fortuna de ir a la casa del pintor primitivista Marcial Alegría en el corregimiento de San Sebastián – Lorica, habrán evidenciado como a veces el maestro pide dinero a los visitantes. La mayoría no le compra los cuadros, van a tomarse una foto.
Los premios a las bandas ganadoras en el Festival Nacional del Porro son sumas económicas muy ínfimas que, repartida entre todos los músicos de la banda, no alcanzan a cubrir los gastos de traslado y alimentación durante los días del festival. Hay que subir esos incentivos para que graben y sigan promocionando nuestra música vernácula. Más estímulos, más inversión a un sector que es la cara amable de los cordobeses en el resto del país.
De igual forma se ha visto muy activo al Alcalde Kerguelén, que maratónicamente escogió su gabinete y manos a la obra. Montería es una ciudad intermedia que culturalmente tiene una agenda de reconocimiento nacional. Hay que robustecer esa agenda, que sea liderada por personas idóneas. Alcalde, espero sigamos remando en “Un Río de Libros”. Construir sobre lo construido. Si, así como se han visto activos y comprometidos nuestros mandatarios esta primera semana lo harán los 4 años siguientes, vienen buenos tiempos para la región.
Que sus proyectos puedan navegar a buen ritmo y todas las iniciativas lleguen a puerto seguro. “Buen viento, buena mar” para el timón de sus barcos.







