Perros y gatos que quedaron atrapados entre el agua y el barro por el temporal de lluvias, reciben atención directa gracias a jornadas veterinarias desplegadas en sectores impactados por las inundaciones.
Las brigadas, integradas por profesionales y voluntarios, ingresan a comunidades de difícil acceso para ofrecer asistencia médica, suministrar alimento y evaluar el estado de salud de los animales afectados.
El operativo lo lidera el Centro de Protección y Bienestar Animal Huellas, que moviliza personal técnico hasta barrios y corregimientos donde la creciente del río Sinú dejó viviendas anegadas y forzó desplazamientos de familias junto con sus mascotas.
La prioridad consiste en atender casos urgentes y evitar complicaciones sanitarias derivadas de la exposición prolongada al agua.
Durante los recorridos, los veterinarios examinan heridas, controlan cuadros de deshidratación, aplican tratamientos básicos y distribuyen concentrado.
Decenas de animales ya recibieron valoración clínica. Varios permanecían en condición de abandono forzado, luego de que sus cuidadores debieran salir de sus hogares por la emergencia.
Cada intervención combina atención inmediata y orientación. Los equipos explican a los propietarios cómo resguardar a sus mascotas, mejorar las condiciones de higiene y reducir riesgos mientras persista la contingencia. Además, organizan visitas sucesivas para dar seguimiento a los casos más delicados.





