El Gobierno Nacional cerró este sábado, en Bogotá, una alianza de seguridad con la Oficina Federal de Investigación de Estados Unidos (FBI) y la Oficina Europea de Policía (Europol). El objetivo es recuperar el control de los pasos fronterizos con Venezuela en Norte de Santander, La Guajira y Arauca.
La cooperación también vincula a Ameripol y a la Administración de Control de Drogas de Estados Unidos (DEA). Estas agencias aportarán inteligencia para identificar organizaciones criminales transnacionales, perseguir el lavado de activos y rastrear el financiamiento del narcotráfico.
Con el acuerdo, el presidente Abelardo De La Espriella busca acabar con lo que su administración llama la “anarquía” fronteriza. El plan contempla un control estricto de las trochas y los pasos irregulares que conectan a los dos países.
En la zona rural, las Fuerzas Militares reactivarán la Campaña Militar Esparta en Cúcuta y en los municipios del Catatumbo. Las autoridades atribuyen el aumento de la violencia en esa región a la caída de la inteligencia militar y al recorte presupuestal heredado del gobierno anterior.
En el casco urbano de Cúcuta entrará en funcionamiento el Bloque Operacional de Seguridad Urbana (Bosul). Esa instancia coordinará a las Fuerzas Militares, la Policía, Migración Colombia, el ICBF, el Inpec, la Fiscalía y el CTI.
El coronel retirado del Ejército Carlos Soler explicó que uno de los ejes será “recuperar la capacidad de interceptar y verificar las comunicaciones de radio de dos metros”, que usan las organizaciones ilegales.
Soler reconoció que la emergencia por los terremotos en el Eje Cafetero frenó durante un tiempo el despliegue de las estrategias. Según dijo, las autoridades ya tienen listos los dos frentes de intervención.
Norte de Santander es la prioridad del Gobierno por la presencia del ELN, las disidencias de las Farc y otras estructuras del crimen organizado.





