El presidente de la República, Abelardo De La Espriella, ordenó a la Fuerza Pública seguir con la ofensiva contra el Clan del Golfo. La orden llega después del bombardeo que el Ejército Nacional y la Fuerza Aérea Colombiana lanzaron en el municipio de Nóvita, en el departamento de Chocó. “Vamos por todos ustedes y los vamos a derrotar”, advirtió el mandatario.
El jefe de Estado dijo que las operaciones seguirán para impedir que la organización rehaga su poder delictivo, para resguardar a la población civil y para hacer valer el poder estatal. “No vamos a abandonar los territorios ante el crimen, vamos a defenderlos y a protegerlos como corresponde”, agregó el sábado en su pronunciamiento junto a la cúpula militar.
En un mensaje en redes sociales, el gobernante llamó al grupo armado “un cáncer que desangra a nuestras regiones” y afirmó: “A esos bandidos los vamos a cazar hasta debajo de las piedras”. También sostuvo que “en la era del tigre no les vamos a ceder ni un milímetro de la patria”.
La Operación Oppenheimer tuvo lugar el miércoles 28 de octubre. Según el balance preliminar, dejó siete integrantes de la banda muertos y un detenido. Entre los muertos aparece Jason Arley García, alias Álex o Canoso, tercer cabecilla de la subestructura Edwin Guzmán Martínez.
De acuerdo con el Ejecutivo, ese hombre controlaba el aparato militar y el dinero del grupo en el suroeste de Antioquia y el sur chocoano. El Gobierno Nacional le imputa asesinatos selectivos, reclutamiento de menores y desplazamientos forzados, además del cobro de rentas del tráfico de drogas, la extorsión y la explotación ilícita de oro.
Las tropas decomisaron 10 armas largas, un arma corta, un lanzagranadas M-203, municiones y explosivos. Para la Casa de Nariño, el golpe debilitó la conducción, los recursos económicos y la capacidad de intimidación de la facción.





