20 mil pesos bastó para que cientos de cartageneros se dejaran escanear algo que no pueden cambiar como una contraseña, el patrón de su iris. Meses después, algunos de ellos empiezan a preguntarse si esa decisión les abrió la puerta a un fraude financiero que apenas comienza a salir a la luz.
Las denuncias circulan en redes sociales desde hace pocos días. Varios usuarios aseguran que se están tramitando créditos y abriendo cuentas bancarias a nombre de personas que, en su momento, aceptaron el escaneo de rostro e iris organizado por empresas de tecnología en la ciudad.
El riesgo, dicen quienes conocen el tema, es que esos datos también sirvan para lavado de activos o captación ilegal de dinero.
El trasfondo regulatorio ya estaba escrito. La Superintendencia de Industria y Comercio ordenó en 2025 el cierre inmediato de las operaciones de World Foundation, antes Worldcoin Foundation, y de Tools for Humanity en el país.
Una resolución del 18 de junio de 2026 ratificó esa decisión y exigió, además, borrar todos los datos biométricos recogidos, iris incluido, con certificación de una entidad externa.
¿Por qué la SIC no aceptó el argumento de que los datos estaban cifrados y fragmentados?
Porque, según la entidad, “el sistema World ID conserva la capacidad de identificar o individualizar a una persona mediante sus patrones biométricos”.
Tampoco validó el pago como forma de consentimiento: la autorización, insiste el organismo, debe darse libre e informada, sin incentivos económicos de por medio.
Para quienes se dejaron escanear el iris, la recomendación es actuar rápido: pedir la eliminación de los datos, desvincular cuentas asociadas y vigilar de cerca sus movimientos bancarios y su historial crediticio.





