Estados Unidos anunció una nueva etapa en su relación con Colombia tras la posesión del presidente Abelardo De la Espriella, con un paquete de cooperación en seguridad que podría alcanzar los US$1.000 millones, sujeto al trabajo con el Congreso estadounidense.
El Departamento de Estado presentó la nueva hoja de ruta, que también incluye comercio, inversión, infraestructura, energía y fortalecimiento de las cadenas de suministro.
La administración de Donald Trump busca trabajar con el nuevo Gobierno colombiano en objetivos comunes de seguridad y crecimiento económico.
Todd Blanche, fiscal general encargado de Estados Unidos, encabezó la delegación presidencial que asistió a la posesión de De la Espriella. Washington calificó su participación como una muestra del interés por revitalizar los vínculos entre los dos países.
Seguridad y lucha contra el narcotráfico
La cooperación militar y contra el crimen transnacional ocupará un lugar central. Estados Unidos respaldó el ingreso de Colombia al programa Shield of the Americas y planteó fortalecer las capacidades de las fuerzas de seguridad mediante tecnología, operaciones coordinadas e interoperabilidad.
La agenda contempla aumentar la erradicación de cultivos de coca y las operaciones de interdicción de cocaína. También propone perseguir las finanzas de organizaciones criminales, reforzar la coordinación migratoria, recuperar presencia institucional en zonas afectadas por grupos armados y prevenir el reclutamiento forzado de menores.
Comercio, inversión y energía
Washington propuso crear un Diálogo Bilateral para la Prosperidad, espacio destinado a discutir la economía colombiana, el sector energético, los minerales críticos y nuevas oportunidades para inversionistas estadounidenses.
El plan contempla respaldar a pequeñas y medianas empresas de agroindustria, manufacturas y tecnología para conectarlas con compradores estadounidenses y cadenas de suministro vinculadas a ese mercado.
Estados Unidos también planteó modernizar la infraestructura digital, portuaria y energética para fortalecer a Colombia como destino de nearshoring.
La agenda incluye cooperación en energía nuclear con fines civiles, inversiones en minerales críticos y apoyo humanitario ante eventuales inundaciones, sequías y otros fenómenos asociados con El Niño.








