El presidente Gustavo Petro le pidió la renuncia inmediata al ministro de Justicia, Jorge Iván Cuervo, luego de que este manifestara públicamente sus reparos frente a la política de “Paz Total” que el Gobierno nacional adelanta con grupos armados ilegales, entre ellos las disidencias de las Farc.
La decisión generó un rechazo inmediato entre congresistas y exfuncionarios, que calificaron la medida como una muestra de intolerancia política dentro del propio gabinete presidencial.
La representante a la Cámara Cathy Juvinao fue una de las primeras en pronunciarse. A través de su cuenta en X, la congresista escribió que el jefe de Estado actuó de forma “radical y autoritario hasta el último minuto”.
En publicaciones posteriores, advirtió que “los delirios de Petro y el silencio de Iván Cepeda” podrían afectar la posibilidad de consolidar una izquierda “moderna, sostenible y democrática” en el país. La legisladora agregó que ese tipo de actitudes solo profundizará la división del electorado colombiano.
El exsenador y exprecandidato presidencial David Luna también cuestionó la decisión del mandatario. Aseguró que Petro decidió prescindir del único integrante de su gabinete que se opuso abiertamente a la idea de que la desobediencia civil pueda convertirse en política de Estado.
Para Luna, la salida de Cuervo deja en evidencia que, dentro del actual Gobierno, la fidelidad ideológica tiene más peso que el respeto a las instituciones y a la Constitución.
Los pronunciamientos se dan a un mes que Petro entregue el poder, en momentos en que distintos sectores políticos analizan las decisiones de sus últimos días de mandato.
Hasta el momento, la Casa de Nariño no se ha pronunciado oficialmente sobre las críticas recibidas por la solicitud de renuncia al ministro de Justicia.





