La Policía Metropolitana de Montería expresó preocupación por el alcance que pudo tener la distribución de licor adulterado producido en una fábrica clandestina desmantelada en Cereté, donde elaboraban entre 100 y 150 botellas semanales de aguardiente y ron para comercializarlas en bares y tiendas de Cereté y Montería.
Las autoridades recomendaron extremar las medidas de verificación al momento de consumir bebidas alcohólicas, debido a que el producto ilegal ya circulaba en distintos establecimientos comerciales.
El operativo se realizó luego de una denuncia ciudadana y de labores de inteligencia e investigación que permitieron ubicar el inmueble utilizado como centro de producción clandestina. En el lugar, la Policía encontró equipos para fabricar y embotellar licor, además de estampillas, marquillas y envases de diferentes marcas reconocidas.
Durante el procedimiento, los uniformados incautaron más de 45 litros de licor listos para ser distribuidos. También hallaron cigarrillos extranjeros de contrabando de las marcas Nashville y Kentucky Select.
La investigación señala que el aguardiente y el ron adulterados eran enviados a establecimientos comerciales de Cereté y de la capital cordobesa, lo que encendió las alertas de las autoridades sobre la posible cantidad de consumidores expuestos a este tipo de bebidas.
La Policía capturó a un hombre de 58 años, señalado de operar la fábrica ilegal y de mantener esta actividad desde años anteriores. El detenido quedó a disposición de la autoridad competente por el delito de corrupción de alimentos, productos médicos o material profiláctico.
El coronel Héctor Ruiz Arias, comandante de la Policía Metropolitana de Montería, insistió en que la ciudadanía debe revisar sellos, tapas, estampillas y características físicas de las botellas antes de consumir licor.
Las autoridades advirtieron que las bebidas adulteradas pueden causar intoxicaciones graves, daños neurológicos, afectaciones hepáticas y, en algunos casos, la muerte.









