Con el reloj del mandato marcando menos de cien días, el presidente Gustavo Petro fijó este 1 de mayo su posición frente al ELN: no habrá regreso a la mesa de diálogo mientras esa organización no decida desmantelar las economías ilícitas que la sostienen.
El pronunciamiento llegó en respuesta a las declaraciones de Emerson Alirio Martínez, alias Yerson, comandante del Frente Occidental del ELN en el Chocó, quien criticó públicamente el proceso de paz y responsabilizó al Gobierno de la ruptura.
Petro rechazó esa versión y señaló directamente la causa del quiebre: la masacre de 200 campesinos en el Catatumbo, ejecutada por Pablito, a quien el mandatario identificó como “el comandante real del ELN”, tres días antes de una nueva ronda de negociaciones prevista en Caracas. “Decidí congelar la mesa de Caracas por ese crimen de guerra”, escribió el jefe de Estado en X.
El presidente también reveló que el ELN tomó la decisión, en su propia conferencia interna, de no cerrar la paz con el actual gobierno y de extender las negociaciones hasta la próxima administración. Para Petro, esa determinación fue “la decisión más equivocada con la realidad”.
Frente a la salida económica para los combatientes que depongan las armas, el mandatario planteó un modelo concreto: cooperativas agrícolas, como las que ya operan en el sur del país con café y cacao, y títulos mineros de oro a precio internacional en Chocó, Nordeste antioqueño y Nariño. Además, invitó al comandante Yerson a articularse al programa Renhacemos para la sustitución de cultivos ilícitos en el Chocó.
Petro también denunció la existencia de un centro de despacho de vuelos de cocaína hacia Surinam desde la zona de Arauca-Apure, y anunció que Colombia y Venezuela acordaron actuar juntos, social y militarmente, contra el narcotráfico en la frontera.
“Si el ELN decide desmantelar con nosotros economías ilícitas, se abren de nuevo caminos para la paz”, concluyó el mandatario.









